21 de jun de 2018

*EL TEMPLO DE SAN PEDRO NEXTLALPAN.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.   Son las siete y la mañana dominical comienza a clarear, el tiempo es fresco y las ansi


Por OFICINA | viernes 20 de abril del 2018 , 04:51 p.m.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

Son las siete y la mañana dominical comienza a clarear, el tiempo es fresco y las ansias de aventura campirana nos llevan por los rumbos de la presa Endhó, al bello San Pedro Nextlalpan, que hace siglos albergó a la hacienda de San Pedro Mártir Nextlalpan, vecina del Condado de Moctezuma, señor de Tula y Vizconde de Ilucán y de la hacienda de Endhó cuyos restos se localizan en General Anaya. San Pedro Nextlalpan contó con un templo colonial que se ubicaba en la Calle de Motolinía, hoy ambos están hundidos en la presa Endhó. El sitio debe su nombre al primer Papa y a la voz mexicana que significa “tierra cenicienta”. En el Catálogo de Construcciones Religiosas del Estado de Hidalgo se menciona que en el muro posterior del templo había una placa con la inscripción “1874” y agrega que además del templo, había una pequeña capilla anexa, la sacristía, un salón y el atrio.

 

Al igual que los templos franciscanos de la época y de la región, que el mismo Catálogo describe con precisión, el de San Pedro Mártir Nextlalpan se construyó de mampostería, bóveda de cañón corrido que culminó en una cúpula rematada en linternilla. El piso era de ladrillos. La puerta contaba con un arco de medio punto arrancada en 2 pilastras dóricas. Tenía una torre de dos cuerpos albergando 3 campanas. Una escalera conducía al coro y a la cúpula, similar a la de San Andrés en Tula, aunque una parte conducía al interior de la torre, como en El Huerto. Los muros eran aplanados y pintados a la cal, contaban con 2 altares laterales. Una puerta pequeña conducía a la sacristía y a una pequeña capilla. El coro se construyó sobre un arco sostenido en dos pilares, igual que la capilla de San Juan Bautista en Michimaloya. El altar albergó un pequeño pedestal para sostener la estatua del Santo Patrón. En el atrio, rodeado por una barda almenada, estaba el panteón, como en San Marcos, San Andrés, San Lorenzo, Michimaloya.

 

“Mira esta foto que fue tomada hace unos 10 años, cuando el templo aún se podía ver cuando bajaba el agua de la presa” me dice mi amigo y compañero de la Tollan, Berna, mientras me muestra una imagen con las ruinas del templo en medio del agua de la Endhó. Se distingue claramente una parte de la torre, una almena y parte de la estructura de lo que fuera un gran templo. Actualmente, en la nueva capilla, edificada a las orillas del cuerpo de agua que alberga los restos del inmueble colonial se puede admirar año con año, cada 29 de junio día de San Pedro, una bella portada realizada con semillas y una alfombra preciosa que abarca desde la entrada hasta el altar, producto de la fe traducida en la habilidad y buena voluntad de la familia Bravo, los vecinos de la localidad y el comité organizador de los festejos. Aunque ya falta poco, hay tiempo para organizar una visita, no se arrepentirá de conocer una risueña y hospitalaria comunidad cercana a Tula. *NI*

 

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