18 de ago de 2018

*EL JUBILEO DEL VIEJO.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.   La tarde nos reúne para charlar, el calor se disipa un poco con un vaso de fría


Por OFICINA | martes 31 de julio del 2018 , 05:22 p.m.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

La tarde nos reúne para charlar, el calor se disipa un poco con un vaso de fría cerveza, al fondo se escucha una antigua grabación de Pedro Yerena: “Nuestra vida es doliente y peregrina…” A la melodiosa voz de uno de los más grandes exponentes del bolero norteño le acompaña un conjunto que bien pueden ser los Rancherito del Topo Chico, sobresalen “las trompas de elefante” los saxofones, el acordeón, Pedro sigue con la letra de “Redención”: “Nuestras almas tan solas han sufrido. Sin hallar las caricias, ni el perdón. Ahora que en el llanto se han fundido, muy juntas lograrán la redención”

 

Habla Ángel Martínez Muñoz: “Cómo pasa el tiempo, hace 50 años fui por vez primera a la peregrinación de San Juan de los Lagos, entonces tenía 18, la dirigía don Margarito Septién de San Pedrito Alpuyeca, como al cuarto año encabecé el comité organizador. Ahora que ya es medio siglo de ir, la estamos entregando al nuevo comité. Lo que yo quiero es que la peregrinación siga, que los peregrinos sigan unidos, por eso todavía este año gestioné el préstamo de la ambulancia con el presidente, le pregunté al señor presidente si es que podía apoyarnos y él me respondió como siempre: Sí profe, vaya a ver a Eliseo Segura de Protección Civil”. Seguimos oyendo a Pedro Yerena, ahora interpretando “Sentencia”: “Te acordarás de mí toda la vida, te acordarás de mí mientras yo viva, te acordarás de mí porque en la vida, la sentencia de amor, la sentencia de amor, nunca se olvida…”

 

“Durante estos años hice muchos amigos. Unos siguen, otros ya no van, otros tomaron su propio camino. Recuerdo a unos muchachos, uno venía desde Sinaloa, otro que se llama Ricardo cada año venía desde Estados Unidos, solamente a la peregrinación; su mamá vive en Barrio Alto, traía su buena bicicleta, bien equipado y era muy fuerte, pues había sido militar, pregúntale a Alfredinho, fueron compañeros en un recorrido hace unos cinco años. Alfredinho se iba durmiendo de cansancio en la recta de León a Lagos y este cuate le hablaba y lo animaba, hasta que en un bache perdió piso y se estrelló en un árbol, el soldado lo recogió y lo subió al camión del taller, estaba tan cansado que nada más se sentó y se quedó bien dormido como hora y media”. El disco de Pedro Yerena ahora toca “Infamia” “Jamás mis labios se abrirán, para expresar de ti lo mucho que sufrí, no puedo perdonar, ya no te quiero ver, tu sigue tu camino y vive feliz…”

 

La siguiente melodía de plano se roba nuestra atención: “No puedo comprender qué cosa es el amor, si lo que más quería, el alma mía, me abandonó, pero no hay que llorar, hay que saber perder, lo mismo pierde un hombre que una mujer…” Se trata de “Hay que saber perder” “¿Quién estará poniendo la música de Pedro Yerena?” Se pregunta “el viejo” y el mismo se responde: “Hay que ir a darle las gracias, ya casi no se escuchan esas canciones tan antiguas y tan bonitas” y continúa con su narración “Antes nos íbamos por Tepeji y tomábamos la autopista en Corrales, luego tomábamos por Carranza para salir a San Agustín, San Francisco Soyaniquilpan, ahora nos vamos por Xochitlán. Por eso se ven tantos ciclistas entrenando por esos rumbos, sobre todo los domingos. Casi siempre comenzaba a prepararme en abril y mayo, me iba a correr para San Andrés por la vía, después ya tomaba mi bicicleta de ruta y salía alrededor de las 7 de la mañana hacia San Agustín, me hacía una hora y cuarto más o menos; cuando iba al cerro con ustedes también me fortalecía, acuérdate que la primera vez que fuimos al cerro juntos en las bicis de montaña ¡Fue mi bautizo en el cerro! También te has de acordar que nunca podía subir a Xochitlán por la carretera, siempre me bajaba, hasta que por fin lo pude hacer” Sus recuerdos le hacen reír.

 

“Este es mi último año en la peregrinación licenciado, es más los nuevos miembros del comité decidieron que ya no se inscribieran los peregrinos conmigo, ni tampoco permitieron que lleve el camión del taller en el viaje.” Le pregunto si queda en buenos términos con el nuevo comité y casualmente se escucha “Como buenos amigos”, reímos por la coincidencia a la vez que escuchamos a Pedro Yerena y repetimos la letra de inicio: “Es mejor despedirnos, como buenos amigos, ya que no fue posible, entendernos los dos. Sin rencores ni agravios, yo te extiendo mi mano, es inútil ya todo, fracasó nuestro amor…”

 

El viejo es un hombre pleno, la madurez le sale por los poros y responde sin vacilar: ”Te decía que yo quiero que la peregrinación continúe, que los peregrinos vayan a ver a la virgen con devoción, sin desunirse; así como siempre lo creíamos los del primer comité: Rafael Pérez (QEPD); Justo García (QEPD); José Luis Reséndiz, “el Güicho”; Carmelo Sánchez; Sóstenes Doniz; Ezequiel; Manuel Doniz; Agapito Sánchez (QEPD); Juan Martínez, “el erre” (QEPD); Toño Blancas; Mario Ortiz, “el pollo”; Juan García “el cotorro”; Antonio de Huehuetoca que salía desde el 107 en donde estaban los campamentos pues él era ferrocarrilero; José Arteaga Estrella, de Cruz Azul; el señor Pablo Medina, de Teocalco (QEPD); Francisco Ruiz, también de Teocalco” La música sigue: “Hermosa claridad que resplandece, en esta hermosa noche de ilusión, es la luna blanca que aparece, cruzando los cristales del balcón…“ Intervengo para decir que esa canción se llama “Río Colorado”

 

Ya que pongan “Lámpara sin luz” para cantarla, digo en son de broma y de repente se escucha “Eeeeres, una brújula sin rumbo, un reloj sin manecillas, una biblia sin Jesús…” No podemos aguantar la risa y el viejo comenta “Aquí se le da gusto a todos, Licenciado, pidió su canción y se le complace.” Le pregunto ¿Estás contento y satisfecho por tus 50 años como peregrino? El viejo responde con la serenidad que dan los años y la sabiduría que otorgan los cientos, quizá miles, de kilómetros recorridos encima de su bici: “Cómo no, yo creo que no hay ciclista que ande activo después de 50 años” Y entre risas agrega “Hace tiempo, los de Mixquiahuala presentaron a unos señores que llevaban 50 años como peregrinos y ya estaban bien viejitos. A lo mejor me veo igual. En todos estos años me acompañó mi vieja, mis hijas, mis hijos, hasta mis nietos. Muchos amigos nos ayudaron para que todo saliera bien, desde el Licenciado Guadalupe que siempre publica en la Nueva Imagen la publicidad de la peregrinación y de la fiesta de la Ermita que es el 5 de agosto y que fue bendecida por el padre Juan Sandoval y el padre Francisco Morales el 8 de agosto de 1992; los señores de Querétaro, el señor Eusebio y su familia y amigos que nos dan hospedaje y de comer sin pedir nada a cambio; supuesto que el Presidente Municipal, el Licenciado Gadoth que siempre nos impulsa y apoya, Lucio de Maquinaria, Fermín de Seguridad Pública, Eliseo de Protección Civil. Gracias a Dios, no hay nada que lamentar y sí mucho que agradecer. Voy a viajar en el pelotón, al nuevo comité le toca dirigir el viaje. Llegando a San Juan me bajaré de la bicicleta, entraré a la basílica y me hincaré para dar gracias a la virgen y a Dios por permitirme ir durante medio siglo y me regresaré a Tula a seguir en la chamba y en los recorridos de los Amigos de la Bici” Que así sea viejo ¡Felicidades por tus 50 años de peregrino! Y por favor, cuando estés en la basílica de San Juan de los Lagos no olvides pedir a la virgen y a Dios por nosotros. *NI

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