22 de oct de 2017

“EL EINSTEIN DE TULA”

Por José Antonio Trejo Rodríguez.   Me recibe muy gentilmente en su hogar de la colonia Jalpa. Con 86 años a cuestas dice


Por OFICINA | martes 29 de agosto del 2017 , 05:18 p.m.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

Me recibe muy gentilmente en su hogar de la colonia Jalpa. Con 86 años a cuestas dice que le falta el aire al subir a la azotea y platicar de los aparatos que a lo largo de varios años ha construido con chatarra y que le han dado satisfacciones, una mayor calidad de vida “y nos han hecho muy felices en cumpleaños u otras celebraciones” me dice su hijo, mientras me muestra un par de hornos que bien sirven para cocinar una buena barbacoa de carnero o de pollo, unas deliciosas carnitas, rostizar pollos o bien pastes y pan casero, esto último con la ayuda de un maestro tahonero.

No puede faltar un poderoso brazo mecánico que les ayuda a sacar el recipiente de las viandas, al rojo vivo, y depositarlo en una base construida para ese fin y comenzar a servir trozos de felicidad a cada uno de los comensales convidados al banquete.

 

A un costado destaca una pieza que asemeja un tanque pequeño de gas, acostado, que en realidad es una caldera que, en un lapso de pocos minutos, inyecta vapor a una habitación contigua en la que nuestro personaje toma unos reconstituyentes baños sauna. “Aquí hay una válvula para regular la temperatura, también un reloj para no pasarme de mis 20 minutos y ese botón que ve allí es un timbre para avisar a mis hijos que tengo sed y pedir que por favor me traigan mi agüita fresca o una cervecita para refrescarme” dice muy sonriente don Juan Reséndiz Galván ante el semblante complaciente de sus hijos.

 

“Don Juanito” tiene un excelente humor, además de ser un estupendo charlista y se ríe con ganas cuando le comento que Erick Marín ha mencionado al conocer su inventiva e ingenio que debe ser considerado “El Einstein de Tula” y que además defiende a capa y espada el honor de haberle nombrado así: “Dile a don Juanito que yo así le puse, no vayas a decir que fuiste tú, Toñito” me comenta el popular exfutbolista y ahora Director de Deporte en Tula.

 

La exhibición de aparatos continúa con una tina de hidromasaje para los pies, una bicicleta fija “A esta le compré la masa, el poste, la cadena y la corona; lo demás lo construí con tubo más grueso del que se ocupa para fabricar bicicletas” y con orgullo muestra el nombre de su máquina: “Juanotto. Pues los fabricantes ponen sus propios nombres a las bicis” dice bonachón el Einstein de Tula. Me muestra un torno, una fresadora, una barrenadora, una cortadora, una segueta automática que sin problema corta un tubo de unas 2 pulgadas. El equipo utiliza motores y piezas de otros aparatos, el resto de sus piezas las ha construido don Juanito.

 

Cuenta con un poderoso brazo que le ha permitido subir material para construir su taller y también para bajar sus piezas en una ocasión en que las exhibió en la UTTT. Por si alguien gusta de ejercitarse tiene una escaladora y una caminadora “Está muy ajustada” dice el Einstein de Tula antes de probarla. El recorrido abarca su jardín botánico en el que cultiva y cosecha frutas y vegetales “Esa estructura es de una antigua antena parabólica que será convertida en sombrilla de una mesa para sentarse un rato” explica don Juanito.

 

El calor abrasa, con mucha amabilidad don Juanito me invita un vaso de refresco bien frío, mientras vemos un video con una entrevista que le hicieron hace una década y me platica la gran afición que él y su esposa doña Flore tienen por el baile, así como el ánimo e ímpetu que le impulsan para compartir sus creaciones y sus conocimientos. Esto último en virtud de que Erick Marín lo ha invitado a replicar la construcción de sus aparatos para ejercicio “Le consigo la chatarra para que don Juanito pueda enseñar a otros a construir aparatos, para que se ejerciten en sus comunidades y “El Einstein” pueda ganarse una lanita” dice animosamente el exgoleador.

 

“El Einstein de Tula” don Juanito Reséndiz Galván, riendo con el mismo ánimo que lo hace un muchacho, acepta su sobrenombre porque sabe que es una forma, simple y sencilla, de reconocer su talento y creatividad y adelanta el reto de probar que en sus hornos se cocina una deliciosa barbacoa “Pero que sean muchos invitados, para que convenga” dice alegremente. Ojalá y pronto podamos ver y utilizar sus creaciones en los espacios deportivos públicos y por supuesto, también probar esa barbacoa y esas carnitas. “El Einstein de Tula” un ejemplo para quienes integramos esta gran comunidad que es Tula ¡Gracias don Juanito por compartir sus creaciones! *NI*

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