24 de may de 2019

¿Tepeji del Río o de la basura?

El punto de vista  de Beatriz Flores González   Mucho se ha dicho que un pueblo limpio no es aquel que más se barre, si no e


Por OFICINA | viernes 8 de marzo del 2019 , 07:43 p.m.

El punto de vista  de Beatriz Flores González

 

Mucho se ha dicho que un pueblo limpio no es aquel que más se barre, si no el que menos se ensucia, pero cuando se combina que ni se barre y se ensucia mucho, van transformando la imagen de lo que en algún momento se consideró un municipio con atractivo turístico, que genere derrama económica y que destaque los lugares agradables que se tienen para visitar, por un  lugar “X”.

Efectivamente, hablo del municipio de Tepeji del Río. Mi municipio, este en el que en estos momentos entra la actuación del gobierno, o mejor dicho la falta de ella.    Ha sido en esta administración, en la que se han ocupado más en la generación de recursos por medio de la recaudación como son el predial, el incremento al agua potable, las constancias del cualquier índole, las multas, los permisos para los comercios, las ferias, los circos, las licencias de construcción,  y se han ido olvidando de acciones sencillas como las jornadas de limpieza, las faenas a las que estaba acostumbrada la gente de antes, para embellecer y mejorar su entorno ecológico.

Las calles se ven sucias a todas luces.   Los árboles del jardín son talados de manera grotesca, los carros recolectores de basura se llevan las bolsas que están completas, las que están rotas por los perros que buscan residuos alimenticios, las dejan en el lugar, las orillas de la antigua carretera México – Querétaro llena de basura, con árboles que impiden la visibilidad y que han dado paso a que se cometan delitos como el robo, el asalto, las violaciones incluso, el incremento de la fauna canina, el poco control zoosanitario que se tiene para evitar la proliferación.

Ciertamente debemos partir de la conciencia social, porque no todo es responsabilidad del gobierno.  La gente, no toda aclaro, se ha hecho cochina por costumbre.  No les importan sacar sus bolsas de basura y dejarlas en la calle, para que pase el carro recolector y se las lleve hasta quien sabe qué horas. No les importa tener perros que afectan a ciudadanos, que los muerden, luego los esconden, o dicen que no son de ellos. Echan a la calle a sus mascotas sin la prevención de la esterilización y hacen que la procreación vaya en aumento, generando mas problemas de salud, más contaminación por heces fecales, más por todos los residuos que dejan regados en las calles en la búsqueda de alimentos.

La gente que utiliza los espacios para vender sus productos a la orilla de la carretera, son descuidados, porque también dejan su basura ahí, donde trabajan, sin importarles que están unos a la orilla del río que antaño, muy antaño, fue un cuerpo de agua cristalina y hoy es una fuente de infecciones y expansor de enfermedades y malos olores.

Ya nadie dice nada por los olores pestilentes de Pilgrim’s Pride, ni por las descargas de Zaga en el mismo río.

Muchos van en sus vehículos y llevan su basura y la avientan a la calle, a la carretera, sin importar que aspecto están proyectando desde sí mismos.

Ya inició la cuaresma. Por parte del municipio se ha autorizado la pinta de bardas para anunciar actividades como la Requena Fest y el director de reglamentos al preguntarle sobre los permisos para rotular las bardas debajo del puente vehicular en El Cerrito, si existen y cuanto se cobra por cada permiso, por cada barda, solo respondió que revisaría y avisaría. Esto viene a colación debido a que sería importante conocer cuánto entra en las arcas municipales, para hacer cuentas si por el tiempo que estará anunciándose un evento, cualquiera que sea, se garantiza que al vencerse la “renta” de ese espacio, se tendrán los recursos para hacer limpieza y ofrecer otro aspecto visual a este bello municipio que dicho con sarcasmo, está bellamente contaminado.

Un pueblo limpio, porque desafortunadamente no nos alcanza para llegar a ser ciudad, debería contar con la empatía del gobierno y de los ciudadanos, para ser los que menos ensuciemos, pero también los que más limpiemos.  Si queremos proyectarnos como destino turístico, algo se tiene que hacer y no solamente ir sumando números a los impuestos y a las adquisiciones de propiedades y vehículos.

 

Mi Tepeji del Río, se ha convertido en el Tepeji de la basura.

Es mi punto de vista

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