13 de dic de 2017

*El valor de la identidad nacional.

  Y… se llegó septiembre, comienzan las fiestas patrias y en lo personal es uno de mis meses favoritos. Hace unos días obs


Por OFICINA | viernes 1 de septiembre del 2017 , 06:45 p.m.

 

Y… se llegó septiembre, comienzan las fiestas patrias y en lo personal es uno de mis meses favoritos.

Hace unos días observaba en un evento bailar al grupo de folklor de mi hija y  a pesar de que es una actividad que realizo seguido pocas veces tengo la oportunidad de estar sentada y poner atención al público y los efectos que causa la música mexicana vista y escuchada de esa singular manera.

Bueno pues el sentimiento seguramente usted, amable lector, lo ha vivido más de una vez durante el mes de la patria: el cosquilleo del día del Grito de Independencia, las ganas de gritar ¡Viva México! se convierten poco a poco en algo que es esencial para la vida del ser humano: la identidad nacional.

La identidad nacional supone, por parte de las personas, la aceptación y el cumplimiento de los valores culturales que actúan como soportes y referentes para preservar el orden de la sociedad. México, por ejemplo,  es reconocido por su gente alegre y por sus costumbres auténticas, llenas de encantos por descubrir.

La identidad mexicana es la combinación de idiomas,  costumbres, tradiciones, arte, cultura etc. Es el conjunto de los rasgos propios  de alguna comunidad .Estos rasgos caracterizan al sujeto o a la colectividad frente a los demás. La identidad mexicana también es el conjunto de valores, costumbres, creencias y prácticas que constituyen la forma de vida de un grupo en específico.

Como ya sabemos  tanto como la identidad mexicana  y la identidad nacional hacen un conjunto.
La identidad mexicana es el conjunto de valores, costumbres, creencias y prácticas que constituyen la forma de vida de un grupo en específico. La identidad nacional es la identidad basada en la nación. Es propia de la construcción de aspectos cualitativos propios y distintivos de una determinada nación. Tanto como identidad mexicana e identidad nacional hacen el conjunto de lo que es nuestro México.

Para muchos, en México y el extranjero, ser mexicano es sinónimo de valentía, de comer tacos, enchiladas, pozole, chiles en nogada o tamales; de tomar mezcal, tequila o cerveza; cantar con mariachi, ser hospitalario, y gritar ¡Viva México!

Pero ser mexicano va más allá de haber nacido en México. Implica responsabilidades y obligaciones, analizar los avances en materia democrática, plantear retos, conocer y enseñar el significado de los símbolos patrios: la Bandera, el Himno Nacional, ser mexicano también implica responsabilidades más allá del orgullo porque la Selección gane medalla de oro en unos Juegos Olímpicos, como los recientes, se escuche el Himno Nacional y eleven la bandera de México.

México, es un pueblo de lucha, de transición, de esperanza, y septiembre motivo de festejo por un año más de ser independientes, pero también para reflexionar sobre nuestra mexicanidad, de analizar lo que hemos logrado en materia democrática.

Septiembre es un mes de  replantear nuestras metas como mexicanos, desde demandar el cumplimiento de las leyes hasta exigir a las instituciones que desempeñen bien sus funciones.

 Junto con los cambios ocurridos en México en materia económica  y demográfica durante las últimas décadas, se han gestado importantes transformaciones en la sociedad del país. Las transiciones demográficas, económica y política son la expresión más visible de la transición social, que es la más profunda y que compete a la vida privada de las personas y a la organización social.

 La evolución social se manifiesta tanto en las modificaciones de valores, percepciones, motivaciones conductas y actitudes individuales, como en la recomposición de grupos y en el cambio de los comportamientos colectivos con relación a los asuntos públicos.

 La identidad se crea dentro de un proceso histórico que va generando nuevas integraciones en cada etapa de la historia.

Hoy la construcción de la identidad nacional mexicana adquiere gran importancia en el proceso de organización social, sobre todo en un contexto que exige, para un proyecto global, la creación de una identidad única, dejando a un lado las características de la identidad particular que cada nación establece.

La identidad nacional se desprende necesariamente de la afinidad entre una identidad individual y una colectiva que se construye en una coyuntura histórico-política. Es la inclusión del individuo en la sociedad hacia la cual se experimenta un sentimiento de pertenencia nacional.

El sujeto se conforma a través de la interacción con los otros. De esta manera, la afirmación de características particulares le permitirá establecer una identidad (parcial y flexible, quizás evolutiva) que funcione como emblema de un grupo.

El reconocimiento de comunes supone que existe a la par una “otredad”, pues no se puede afirmar una identidad si no se reconoce al otro como “idéntico” o “diferente”. Puede decirse entonces que la identidad nacional es un proceso de construcción social donde el reconocimiento del sujeto se consigue con la aceptación de un grupo con el que se comparten vínculos, reconociendo paralelamente al “otro” que también nos define.

Consecuentemente, toda identidad requiere la aprobación que da procesos intersubjetivos, esto permite que exista socialmente y se manifieste. La construcción de una identidad nacional es producto de las instituciones con y entre los sujetos sociales que constituyen un país. Dicho proceso implica la autodefinición, mediante el reconocimiento colectivo y la autoconsciencia de factores o vínculos que determinan en el sujeto su condición dentro de la sociedad.

México es un país lleno de cultura y tradición y es responsabilidad de cada uno de nosotros preservar esa identidad en las nuevas generaciones, no permitir que los cambios vertiginosos que han sucedido en los últimos tiempos irrumpan en los valores que permiten subsistir en sociedad al ser humano, septiembre es un mes para festejar, pero sobre todo para recordar la importancia de ser mexicanos.

Es para mí un honor tener la oportunidad de escribir esta columna cada quince días en este bisemanario, hoy emprendo una nueva aventura profesional en la que sin duda tendré oportunidad de llevar muy en alto la cultura mexicana pero sobre todo la historia, tradición y belleza de nuestro municipio;  hace poco me preguntaban que por qué no me había quedado en la CDMX al terminar mi carrera universitaria y mi respuesta fue la que ha sido siempre: me gusta Tula, amo mi ciudad, aquí nací y mi labor es regresar algo de lo poco que me ha brindado como hidalguense. Vamos a trabajar por el municipio y porque vean a través de la dirección de turismo en Tula lo que yo veo como mexicana y como tulense: Una tierra de gigantes, en toda la extensión de la palabra,  lista para ser conocida y visitada  por el  mundo entero.

Gracias por el favor de su lectura…y nos vemos muy pronto en otras líneas…pero siempre con el mismo ánimo y deseo de disfrutar la vida. *NI*

 

 

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