17 de jun de 2019

Se unen las estancias infantiles de aquí

*Ante la encrucijada de su posible desaparición por las nuevas políticas del gobierno federal. La responsable de la guardería ABC


Por OFICINA | viernes 12 de abril del 2019 , 08:00 p.m.

*Ante la encrucijada de su posible desaparición por las nuevas políticas del gobierno federal. La responsable de la guardería ABC encabeza la tarea de sumar esfuerzos para sobrevivir.

 

Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

 

En diez años que lleva operando como estancia infantil, la guardería a su cargo ha tenido muestras de que por alguna misión se le dieron las condiciones para abrir en Tula un lugar en donde cuidar a los niños con quienes desde siempre le gustó trabajar.

Ana de Monserrat Lafuente Saldívar recuerda que desde que abrió la estancia ha tenido entre los niños que atiende a por lo menos uno discapacitado o con problemas de violencia, a quienes con su equipo de apoyo ha sacado adelante y es lo que la anima a seguir.

Pese a las circunstancias adversas en las que hoy se encuentran estas guarderías que mediante un programa de Sedesol abrieron en diferentes partes del país, Ana de Monserrat Lafuente quiere continuar y ese entusiasmo se lo ha contagiado a las otras siete responsables de las ocho estancias infantiles asentadas en Tula.

Se ha convertido en una especie de representante por ser quizá la primera persona que abrió una guardería con el programa federal. Primero en Iturbide y después en la calle Vicente Guerrero en Barrio Alto, donde con el nombre de ABC su estancia ha llegado a tener hasta 50 pequeños de entre un mes y tres años con 11 meses de edad.

Consciente está que luego del anuncio del presidente del país de la desaparición del programa, una avalancha de desprestigio se vino en contra de quienes en el país tienen una estancia infantil. Las han llamado de todo, dice, pero sin investigar cada caso para descartar la presencia de “niños fantasmas”.

Si bien no puede asegurar que todas operaban en regla, en su caso asegura que siempre siguió el camino que le indicaban no solo Sedesol sino también DIF nacional cuyo personal con frecuencia visitaba el lugar. Amén de lo que tenía que cumplir porque hace años se endurecieron las medidas de protección civil.

Ahora la Secretaría de Bienestar Social ha encuestado a los padres de los niños que forman o formaron parte de una estancia infantil; pero curiosamente en su caso solo a cuatro familias entrevistaron cuando se tenía un padrón de 15. Y así, refiere, están en otras partes del país, para denostar porque argumentan que no existen los niños.

Siendo su sobrina una de las niñas inscritas en el padrón de la estancia infantil ABC, la dieron como “niña fantasma”, todo por no ir hasta la casa de la pequeña ubicada en San Marcos. Y así en varios de los casos como el de otro pequeño cuya mamá según dijo que solo tenía un hijo y estaba registrado con dos hermanas. Mostró pruebas de que seguía operando y de la existencia de los niños, porque no iban a las casas a verificar.

Y esos cuatro niños encuestados de su guardería recibieron el recurso que ahora les darán para que decidan si enviarlos de nuevo a las estancias o aplicarlo de otra manera. Incluso les sugirieron que les compraran zapatos o ropa, porque las guarderías ya cerraron y que además a las responsables les dieron dinero, les aseguraron a las madres.

Ana de Monserrat Lafuente asegura que terminando el ejercicio 2018 ya no recibieron recurso alguno; es decir, de enero a la fecha han estado sin ese apoyo. Lamentó que este asunto sea una lucha política y de colores; y que el presidente del país Andrés Manuel López Obrador no esté bien asesorado y por orgullo diga no a las estancias.

Entiende que tire cabezas si hay irregularidades, pero en su consideración debió dejar a las que están trabajando bien, porque no tienen por qué padecer y menos los niños. No se le hace justo que ahora sean ellas lo peor, incapacitadas, ladronas, falsas, etc. Quizá fue un negocio para quienes no pagaban renta, pero no para quienes tienen este gasto.

La entrevistada sostiene que no pueden los pequeños estar en mejor lugar que una estancia, porque ahí no ven televisión ni están expuestos a peligros; se les estimula con diversas actividades lúdicas, didácticas, formación de valores y activación física, por lo que salen mejor preparados para irse al jardín de niños; son sociables y risueños como este medio de comunicación pudo comprobar al menos en la ABC.

Pero ya sin el apoyo gubernamental de enero a la fecha ha tenido que cobrar 1500 pesos al mes por cada niño, cantidad que no todos los padres han podido sufragar y por ello el número de pequeños atendidos bajó de más de 20 a apenas siete u ocho.

Y es que las madres de los niños que atendía no tienen prestaciones, ni seguro y algunas realizan limpieza en casas y van al día; por lo que le decían “o te pago o como”. Su personal se redujo a dos personas aparte de ella y eventualmente, cuando llegan más usuarios o niños con discapacidad, cuenta con más personal.

Debe rentas porque en el 701 de la calle Vicente Guerrero le cobran por ahora seis mil pesos, pero están por incrementarle. Ahí ha sufrido de por lo menos cuatro robos en casi igual de años que lleva la estancia en el amplio inmueble y ha tenido que convertir su oficina en bodega para el resguardo de los materiales que cuando los adquirió todavía contaba con el apoyo de Sedesol y se apegó a su normativa.

En un recorrido realizado por este medio se pudo corroborar los espacios que tienen para los niños. Cuenta con extenso terreno donde Protección Civil municipal les ha dado cursos para saber cómo reaccionar en caso de emergencia. Espera que ese apoyo se les siga brindando a las estancias infantiles, porque es lo que precisamente le han solicitado al alcalde de Tula, Gadoth Tapia.

Se unieron las estancias infantiles

Unieron fuerzas las estancias infantiles, ocho en total, para continuar operando. En primera acordaron en cobrar lo mismo al mes, 1500 pesos por las ocho horas de servicios. A través de Ana de Monserrat Lafuente han tenido acercamiento con el gobierno local.

Bien sabe la entrevistada que no es obligación del edil, pero si decide ayudarles se lo agradecerán. Ya les asignaron un enlace para cada una de las guarderías a fin de tener evidencias de que están trabajando. Les han dado opciones de recibir préstamos y con facilidades.

Ya han hablado de un banco de alimentos como apoyo porque en un horario de 8 de la mañana a 4 de la tarde, los niños tienen que recibir desayuno, comida y una colación. En su caso tiene ella acostumbrados a los pequeños a comer fruta a diario y a últimas fechas, asegura, hasta de su casa se ha llevado para continuar con dándoles esos alimentos.

De mucha ayuda sería el banco de alimentos, dice, pero la principal preocupación de las responsables de las estancias es el pago de la renta. Sin embargo, con el apoyo que les dé podrían continuar. Están conscientes, dijo, que tienen que ser revisadas en cuanto a protección civil y los alimentos.

Recordó que por el terreno que cuenta la guardería ahí se realizaban las capacitaciones de protección civil. Están certificadas en conocimientos didácticos, pero también en general en dar una buena atención. 

Antes recibían de apoyo de Sedesol 950 pesos por niño al mes y 1800 si tienen alguna discapacidad; lo que les permitía, por la cantidad de pequeños atendidos, sufragar esos gastos y cumplir con la normativa de tener por cada ocho niños una asistente, así como otra más por cada niño con discapacidad para involucrarlo a la inclusión.

Los padres siempre y cuando los niños cumplieran por lo menos con 15 asistencias al mes aportaban de acuerdo a sus posibilidades económicas alguna cuota. Y en el caso de la estancia infantil ABC a los niños con alguna discapacidad buscaban la manera de apoyarlos todavía más porque en ocasiones no les cobraba.

Sin ese apoyo la situación es difícil porque los padres que son de las colonias aledañas, ya no pueden pagar y los que sí, lo hacen en partes. En tanto que la estancia no puede dejar a los niños sin sus alimentos y la atención que desde siempre han recibido. De ello pueden dar cuenta los padres de familia, asegura.

En la misma situación se encuentran las otras estancias aparte de ABC, Colibrí ubicada casi frente a Bomberos, el Tesoro del Saber en la Unidad Habitacional Pemex, 123 por los Peques en San José, Hellen Keller en El Carmen, Casita del Bebé en San Marcos, Mundo Mágico en Tula centro y El Gran Futuro en Michimaloya.

Habla el alcalde

Sobre el tema el alcalde Gadoth Tapia dijo que estaba en comunicación con las responsables de las estancias y viendo la manera de apoyarlas. Reconoció que el mayor problema son las rentas y por ello estaban buscando alguna otra alternativa para poder seguir brindando el servicio.

Lamentó el caso del niño al que ya no pudieron seguir enviándolo a la estancia porque ahora tienen que pagar los padres y lo regresaron golpeado. Por ello opinó que es un tema que pudiera revisarse puntualmente y espera reunirse con cada una de las representantes para buscar alternativas de solución.

Sensibilizar a los padres de familia es el objetivo también porque lamentablemente son los que salen afectados al tener que pagar una cuota a fin de mantener a sus hijos en cada uno de los lugares. Habría que preguntarles, dijo, su opinión sobre las estancias infantiles y valorar.

No dejó de reconocer que mucho beneficiaban especialmente a madres trabajadoras y obviamente  a personas con escasos recursos que querían hacer uso de estos lugares.

Negó el edil conocer casos de “niños fantasmas”, pero sería dijo una tarea el revisar el padrón junto con DIF municipal. Porque además cada una tiene diferentes necesidades y cantidad de pequeños por atender. *NI*

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