20 de sep de 2018

Notas de Arqueología Hidalguense 06/04/2018

*PEÑA DEL DIBUJO: PINTURAS RUPESTRES AZTECAS DE AJACUBA, HIDALGO. Parte  2 de 3 Por Carlos  Hernández Reyes Investigador d


Por OFICINA | viernes 6 de abril del 2018 , 06:00 p.m.

*PEÑA DEL DIBUJO: PINTURAS RUPESTRES AZTECAS DE AJACUBA, HIDALGO.

Parte  2 de 3

Por Carlos  Hernández Reyes

Investigador del  Centro INAH-Hidalgo

LA PEÑA DEL DIBUJO

Es una cavidad natural de 2.90 m. de altura cubierta por una especie de cornisa o alero que sobresale 3m. y enmarca perpendicularmente la parte superior de una superficie rectangular ligeramente convexa de 6.30 m. de largo por 1.30 m. de alto, de gran regularidad, donde fueron pintados los motivos; la parte inferior, 1.60 m del frente del abrigo, es muy irregular, de una especie de tezontle rojizo, a diferencia de la parte superior que es regular y de roca basáltica.

Podemos dividir las pinturas en tres grupos: a) el central, completamente cubierto por el alero, que ofrece relativa protección a las pinturas, lo denominaremos Grupo de la Franja de Grecas; b) al lateral derecho, le asignaremos el nombre de Grupo del Templo Doble, también protegido por la cornisa, está separado del anterior por una esquina o ángulo diedro que se proyecta hacia el frente 65 cm, y al dar vuelta hacia el norte, forma otra superficie más saliente; y c) a la izquierda del central, prácticamente sin la protección del alero y separado de este por anchas y profundas grietas verticales, se encuentra otro conjunto: el Grupo de las Representaciones Zoomorfas.

GRUPO DE LA FRANJA DE GRECAS

La superficie decorada mide aproximadamente 2.40 m. de largo por 1.30 m. de alto. Las pinturas consisten en una franja de 12 grecas escalonadas o xicalcoliuhquis que eran originalmente 13, pero el lugar donde iba la primera está desprendido; las grecas miden 13 cm de altura y están pintadas en color blanco sobre un fondo de pintura negra. Observando las xicalcoliuhquis se aprecia que fueron “calcadas” con distinto molde o patrón; las cuatro primeras son de forma más cuadrangular, las cinco siguientes son más redondeadas y las últimas no se aprecian muy bien pues están muy borradas por el deterioro que han sufrido. Si observamos con cuidado notaremos que el fondo negro reproduce exactamente las grecas pero invertidas y en sentido contrario, siendo de esta manera una franja de grecas escalonadas dobles.

 Se trata de grecas escalonadas típicas; tienen escalera- de dos peldaños,- un centro triangular y su onda o meandro; son como las  representadas por Beyer en su trabajo sobre ese tipo de greca. La franja se extiende por 2.10 m. enmarcada por dos líneas paralelas de color blanco y, su “trayectoria se efectúa entre dos horizontales ficticias, pero que muchas veces existen en  realidad”, como en este caso. La greca escalonada aparece con frecuencia como decoración de la cerámica azteca III y en sellos y malacates de esta cultura. En el periodo más reciente de la cultura azteca -según Beyer -el Xicalcoliuhqui era el ornamento por excelencia.

En la parte inferior de la franja se encuentran cuatro mariposas estilizadas que miden 10 cm de altura por 9 cm de ancho. Las mariposas representan en la mitología azteca  el fuego y el alma de los guerreros muertos en el campo de batalla o en la piedra de los sacrificios. La mariposa estaba relacionada con las deidades de las flores y de la vegetación, pero además era el emblema del fuego. La mariposa era usada frecuentemente como disfraz de Xiuhtecutli, dios del fuego.

Sobre la cuarta greca escalonada  – de izquierda a derecha- se encuentra representada una pirámide con su templo superior; mide 32 cm de base por 28 cm de altura, aparece de frente y puede apreciarse su escalinata, al parecer doble, que llega hasta la base del templo. Arriba a 68 cm de la segunda greca se encuentra una figura formada por dos círculos concéntricos con seis aspas trapezoidales en el exterior; 25 cm a la derecha de la pirámide mencionada se encuentra otra más pequeña de 24 cm de altura por 21 cm de ancho que no está sobre la franja y parece estar más alejada, quizá esa impresión quisieron dar los pintores; está muy destruida y apenas puede advertirse porque la roca quedó con otra coloración  como en negativo, al perderse la pintura blanca original. Más adelante, también muy borrada, aparece una sucesión de cuatro prominencias triangulares de las que sobresale una especie de figura fitomorfa que no ha sido posible identificar. Para recuperar estas imágenes sería deseable el uso de la fotografía infrarroja que puede captar la pintura imbuida en la roca.

En el otro extremo de la franja, sobre las dos últimas grecas, se encuentra una figura formada por dos círculos concéntricos de 10 cm de diámetro con seis aspas salientes en forma trapezoidal de 12 cm. Estos símbolos no se han logrado aún interpretar aunque sugieren  idea de movimiento. Arriba de la parte media de la franja de grecas hay, aunque muy borrosas, algunas figuras zoomorfas, entre las que destacan dos coyotes.

Cuando 1969 el Señor Francisco Becerra Monzalvo –entonces presidente del Comisariado Ejidal- nos mostró las pinturas éstas se encontraban más completas. Ahora la pirámide pintada ya no existe pues la roca en que se encontraba ha sido desprendida por manos vandálicas y el resto de los motivos han sido  más dañados con letreros y raspones. Para proteger este refugio rocoso la coordinadora de la Casa de Cultura de Ajacuba, Elsa Becerra Acosta solicitó una beca del PACMYC para colocar una reja de metal y proteger las pinturas. También colocó otra reja en la Peña del Águila que es otro refugio rocoso decorado con pinturas polícromas que se localiza en el cerro de enfrente. *NI*

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