20 de sep de 2018

La música es un derecho humano de nacimiento

Desde el surgimiento de nuestra especie y la consolidación de sus distintos modelos sociales, la música ha fungido un papel muy poderoso


Por OFICINA | viernes 13 de abril del 2018 , 05:47 p.m.

Desde el surgimiento de nuestra especie y la consolidación de sus distintos modelos sociales, la música ha fungido un papel muy poderoso a nivel subconsciente en cada uno de los seres que habitamos este planeta.

Y es que, ¿en qué lugar del planeta tierra no suena la música? Y ya ni se diga de aquella otra música que quizás no percibimos conscientemente. Aquella que es generada por la vibración de los planetas, las estrellas y las explosiones galácticas a millones de años luz. Esas mismas vibraciones también las emitimos con nuestros pensamientos y emociones, que junto a su organización y caos forman lo que llamamos “realidad”. Vibraciones como estas también son música, y esa música es energía en movimiento que ayuda a expresar nuestro ser interior.

En este sentido, la música forma parte esencial del conocimiento humano: conocimiento es poder. Por tal razón, la música es y siempre será un Derecho humano de nacimiento.

Este conocimiento fue ensalzado en los templos, cortes y palacios de antaño, como es el caso de Egipto, sólo por poner un ejemplo. La imperiosa necesidad de tener música todos los días para el faraón, no sólo para su deleite, sino también para mantener el orden y la belleza en su entorno. Este hábito tan común tuvo a su homólogo en el reinado de Luis XIV en Francia, para quien la música fungía un papel trascendental en el universo y en su forma de gobernar.

Analizando nuestras sociedades actuales, parece que estamos muy lejos de un Luis XIV o de un Akenatón. Con el surgimiento de la radio, la televisión y el internet; las sociedades humanas han ganado mucho al estar informados de lo que sucede en cualquier rincón del mundo con tan sólo sintonizar una estación, un canal o una plataforma en el momento exacto. Es a través de estos medios que se consumen estímulos sonoros y visuales que provocan emociones y reacciones en los rincones más profundos de nuestra psique.

Aquellos estímulos vibratorios con los que más nos identificamos en nuestra individualidad, son los que definen nuestro sistema de creencias y la forma en que decodificamos nuestra realidad. “la música siempre será el reflejo de una sociedad” o como dice aquel otro lema: “eres lo que escuchas”

Pero, ¿Quién está detrás del control de nuestras emociones como sociedad? ¿Nosotros, o la música que encontramos disponible y en algunos casos, impuesta en la vasta variedad de estaciones y programas radiofónicos? ¿Se ha vuelto un medio de control social? ¿Somos conscientes de lo que consumimos? ¿Lo consumimos por convicción, o porque siempre ha sido así?

Como músico, sé que cada frecuencia vibratoria que genera un sonido tiene un impacto poderoso a nivel molecular, y si además lo combinamos con el poder del verbo es posible transformar el entorno que habitamos. Partiendo de esta premisa ¿No es absolutamente interesante descifrar la forma en que las sociedades se componen de acuerdo a lo que estas escuchan de forma colectiva?

La música no sólo nos fue otorgada para deleitarnos, nos fue concedida para construirnos a nosotros mismos y a nuestro entorno. Para ello, el excepcional ejemplo de “El Sistema” de orquestas de Venezuela y de su creador, el maestro, José Antonio Abreu QEPD quienes le han demostrado al mundo entero que la música es un derecho humano y una alternativa de crecimiento y desarrollo social. Este es nuestro derecho, lo que nos identifica como seres pensantes y creativos. La música es un derecho humano de nacimiento.

*Iván Trujillo

Concertista, Director de orquesta, educador, promotor cultural y poeta.

 

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