15 de ago de 2018

La mujer en la ciencia… el caso de Silvia Patricia Ambrocio

*Originaria de Tlahuelilpan y catedrática de la UAEH, continúa con sus investigaciones sobre el universo que comparte con colegas inclus


Por OFICINA | viernes 27 de julio del 2018 , 04:26 p.m.

*Originaria de Tlahuelilpan y catedrática de la UAEH, continúa con sus investigaciones sobre el universo que comparte con colegas incluso de otros países.

 

 Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

 

TLAHUELILPAN, Hgo.- Como un ejemplo para sus alumnos y la juventud en general puede considerarse a la doctora Silvia Patricia Ambrocio Cruz, catedrática de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), en el campus Tlahuelilpan, quien tiene tras de sí una historia por mucho interesante.

Proviene de una humilde familia de Tlahuelilpan y desde pequeña se preguntaba el porqué de todo lo que ocurría: la lluvia, la noche, etc. Estudió la primaria en la Melchor Ocampo de su natal municipio y siguió en la que entonces se llamaba Secundaria General de Tlahuelilpan, ahora Nezahualcóyotl.

La preparatoria la realizó en la Sara Robert en Tula y su sueño se cumplió al  estudiar en la UNAM la Licenciatura en Física. Realizó su tesis de licenciatura en  el Instituto de Astronomía y su asesora la animó a irse a Francia para estudiar allá la maestría.

Ya en el país galo Silvia Patricia Ambrocio, admiradora de Albert Einstein, se enfrentó al problema de no conocer el idioma y de entender las ecuaciones, pero no lo que le decían sus profesores. Recuerda que lloraba hasta llegar a pensar en regresar a su país, pero su fuerza interior resultó más fuerte.

No podía desaprovechar la beca que logró del gobierno francés  y que le permitieron su estancia en la Universidad de Provenza en Marsella y la otra de la UNAM que le ayudó a realizar allá mismo su doctorado.  Permaneció en Francia casi cinco años para regresar ya con el grado de doctora en ciencias, con especialidad en radiaciones y plasmas.

Se oye fácil pero Silvia Patricia Ambrocio comenzaba sus clases a las 7 de la mañana y terminaba hasta las 6 de la tarde; con solo dos horas para comer de 12 a 2 y de 6 de la tarde a 8 de la noche iba al curso de francés y ya en la noche trataba de traducir lo que había entendido de las explicaciones de sus maestros.

Se vio obligada a dominar el idioma francés porque nadie de los que la rodeaban hablaba español.  El director de la maestría al final de la presentación de su tesina salió con mención honorífica. Así ha sido su andar en materias que son más estudiadas por hombres, como recuerda desde que estudió su licenciatura y en los cursos en Francia ella era la única mujer.

Quería ser como Albert Einstein y quien la motivó en la secundaria fue el profesor Ángel Cano que les impartía la materia de Ciencias Naturales, porque les dio a resolver problemas de mecánica y ella empezó a investigar. Para titularse en el doctorado hizo un estudio cinemático de nebulosas en la nube mayor  de Magallanes que es una galaxia.

Para ello tomaron 500 fotografías pero solo les sirvieron 300 o 200 y armaron con ellas la galaxia para saber cuántas estrellas han muerto y cuántas volvieron a nacer, explica. Regresó a México en 1999, ya titulada como doctora a los 29 años de edad. Recuerda que su examen de doctorado lo presentó el Día Internacional de la Mujer hace 20 años.

Trabajó en la UNAM por cinco años, pero siempre quiso regresar a sus orígenes, a su municipio para dar pláticas y conferencias porque casi todos los grandes eventos científicos se dan en las capitales de los estados o en la Ciudad de México.

Conoció varios países y culturas, pero nunca olvidó que gracias a los impuestos que pagan los mexicanos, pudo lograrlo y quería regresarle un poco de lo que ha obtenido a la ciudadanía. No hubiera podido sufragar sus estudios porque proviene de una familia de ocho hermanos y una madre que quedó viuda, por lo que para sacar adelante a sus hijos vendían tamales, pollos y gorditas en la plaza.

Ya lleva ocho años en la UAEH y de ellos los últimos tres en el campus de Tlahuelilpan; antes estuvo en Pachuca, pero poco a poco se fue acercando a su municipio. Ahí imparte clases de matemáticas sin descuidar la investigación sobre astrofísica: estrellas, galaxias, nacimiento estelar, etc.

 Colabora para ello con gente de la UNAM, de Estados Unidos, Chile, Argentina y otros. Asiste cada año al observatorio ubicado en Baja California y se trae los datos para trabajarlos desde su computadora, con las fotos e imágenes que logró del cielo.

Ya con resultados en mano los discute con sus colegas; ella observa la parte óptica y los demás otras, de tal manera que comparten la información para sacar conclusiones. Se reúnen para decidir si los resultados van a publicarse y cómo. De todas sus investigaciones puede hablar incluso de cualquier tema científico como el cambio climático.

Silvia Patricia Ambrocio nació un 18 de abril de 1969, es madre de tres hijos y ha sido tal su influencia en ellos que el mayor estudia Física en la Facultad de Ciencias de la UNAM; su hija quiere hacer la carrera de Mecatrónica o Robótica y el más pequeño que estudia la secundaria desea convertirse en veterinario.

Pareciera que una mujer científica es incomprendida, pero Silvia Patricia Ambrocio asegura que su esposo entiende que en ocasiones tiene que salir a dar conferencias, a realizar sus observaciones y si es posible la acompaña. Es el compañero ideal sobre todo porque si ella no está sabe que sus hijos se quedan en buenas manos.

Se siente satisfecha la doctora porque ha logrado influir a sus alumnos, recuerda el caso de los jóvenes que fueron a la Nasa  a quienes les dio clase en Pachuca, en el primero y segundo semestre. Le decían que querían ser como ella y con gusto les firmó las cartas de recomendación que requerían.

Es muy gratificante ser inspiración de los jóvenes, como una alumna de ella de preparatoria, originaria de Tlahuelilpan que realizó su doctorado también en Francia, donde se quedó a vivir porque se casó. Recuerda a una joven que está en la Nasa y que es oriunda de Tezontepec de Aldama.

“Sí se puede, no importa de dónde venga uno”, expresa y explica que “el camino que tú quieras seguir,  te corresponde a ti realizarlo, no hay pretextos de que es que mi papá, es que mi mamá, es que mi familia, esa vida es tuya y de nadie más  y tú vas a elegir hasta dónde quieres llegar”.

Opina que no debemos echarle la culpa a alguien, si tú lo quieres, tú lo puedes. Ve que hay jóvenes que se quejan de sus maestros porque no les enseñaron bien, pero no tienen la iniciativa de ir a investigarlo. Considera que ahora la juventud tiene  su cabeza en otras cosas.

Silvia Patricia Ambrocio, la séptima de ocho hermanos, es ya en sí un ejemplo; no aspiraba de niña ni siquiera subirse a un avión y al viajar a Francia fue la primera vez.  Y ya en ese país por sus investigaciones fue a oros países como Estados Unidos, Chile, Canadá, Gracia, Inglaterra y España. *NI*

 

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