16 de jul de 2018

La del primero de julio, elección atípica

Lic. Manuel Hernández Badillo                   &nbs


Por OFICINA | martes 10 de julio del 2018 , 07:35 p.m.

Lic. Manuel Hernández Badillo

                                                                                    

El primero de julio México vivió una elección inédita en su incipiente historia democrática, López Obrador ganó la elección con el 53% de la votación y con una participación ciudadana de más del 63%, el expriista mostró que es un político experimentado, hábil y pragmático, frente a tres competidores que lejos de tener claro su proyecto político, plataforma de gobierno, estrategia de campaña y electoral, se dedicaron a atacarlo, mencionando una y otra vez al político tabasqueño que sin propuesta, con discurso desgastado y orientado de acuerdo al público con el que se presentaba observaba como el día de la elección se acercaba manteniendo su ventaja en las encuestas.

El virtual presidente únicamente se dedicó con empeño y dedicación a recorrer el país, mientras él realizaba en promedio cinco actos de campaña, el resto de los aspirantes a lo mucho llegaban a tres.

Jaime Rodríguez “El Bronco” que inició de último momento su campaña fue uno de los últimos intentos del sistema político mexicano por incidir en el proceso electoral; sin embargo no logró generar un movimiento de esperanza como lo hizo en Nuevo León, dado que inició tarde y cuestionado por la manera en que logra integrar su registro.

José Antonio Meade con un perfil propio para un buen administrador público, no logró conquistar ni siquiera a los del partido que representaba, del cual no es militante. Ricardo Anaya con habilidad en los debates, pero sin el carisma necesario para conquistar al electorado mexicano deseoso de un nuevo héroe nacional, que dé solución a  tantos problemas que el gobierno actual no pudo, no supo y  no quiso enfrentar.

El virtual presidente ha cumplido su sueño de ser presidente, representando a la extrema derecha de Manuel Espino y Germán Martínez; encabeza al viejo PRI a través de Manuel Bartlett, Ricardo Monreal, Porfirio Muñoz Ledo, abrazó el resentimiento de líderes sindicales como Elba Esther Gordillo y Napoleón Gómez Urrutia, logró convencer a impulsores de una nueva política económica como Ifigenia Martínez y Gerardo Fernández Noroña; incorporó sin ningún pudor a impulsores del pacto por México del que tanto jugo político obtuvo, como a Miguel Barbosa  y Gabriela Cuevas; sin la formación académica necesaria llevó al poder al exfutbolista Cuauhtémoc Blanco y al actor Sergio Mayer.

La noche del primero de julio muchos excompañeros de lucha, excompañeros de partido, ciudadanos con los que hemos compartido el deseo de un país mejor, disfrutaron de un triunfo electoral que jamás soñaron, con la ilusión algunos de que nuestro pueblo salga adelante, otros únicamente saciando su deseo de poder.

En Hidalgo el antes partido con el poder absoluto, jamás imaginó lo que sucedería, el voto parejo y a ciegas nos hizo recordar los tiempos en los que el PRI si a una vaca registraba esa vaca ganaba, de los siete diputados federales electos solo quien ganó por el distrito III de Actopan había militado en la izquierda, el resto son expanistas, expriistas y exverdeecologistas, todos buscaron ser candidatos en su partido de origen y al no lograrlo se pasaron al “lado correcto de la historia”, su principal acierto y virtud fue apostar con quien supo ilusionar a los mexicanos, vendiendo la idea de ser el opositor real y quien transformará al país. 

 A pocos días de esta jornada electoral es prematuro cuestionar o señalar si cumplirá o no con todas sus promesas de campaña, pero sí es evidente que se equivocaron quienes pensaron que México se convertiría en Venezuela, la primera reunión como presidente electo la tuvo con el sector empresarial, seguida de su visita a Enrique Peña en Palacio Nacional, hablando por teléfono con Donald Trump, señal clara de que quiere llevar la fiesta en paz con “la mafia del poder”.

Sin embargo, sí puedo afirmar que la mayoría de las promesas serán incumplidas por la naturaleza y lo contrastante de las mismas (como cumplirle a la CNTE su promesa de dar marcha atrás a la reforma educativa y al mismo tiempo complacer al SNTE que impulsó y respaldó dicha reforma, el grupo de Elba Esther sólo desea recuperar el control del sindicato sin importarle en lo mínimo la educación, recibió apoyo de ambos, ¿los democratizará?; por citar un ejemplo), con ello el sueño de una persona se cumple, pero el de muchos mexicanos se verá frustrado  aunado a que tendremos un Presidente de la República cansado, sin lucidez y sin proyecto de gobierno claro, que piensa que todo se soluciona combatiendo la corrupción, pero la auspicia.

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