14 de ago de 2018

Joven promesa del futbol tiene muy claro lo que quiere

*Llegar al primer equipo del Cruz Azul y aportarle todo lo que deportivamente está seguro que puede dar. Ignacio Arroyo Reyes de 19 años


Por OFICINA | viernes 18 de mayo del 2018 , 05:38 p.m.

*Llegar al primer equipo del Cruz Azul y aportarle todo lo que deportivamente está seguro que puede dar. Ignacio Arroyo Reyes de 19 años está ahora en las Fuerzas Básicas Sub-20.

 

Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

 

Lo suyo es el futbol y está dedicado de lleno a ello; pero quisiera también estudiar una carrera universitaria, pero por lo pronto además de entrenar en el Club Cruz Azul, aprende inglés en la ciudad capital del país.

Ignacio Arroyo Reyes de 19 años forma parte de las Fuerzas Básicas Sub-20 del Cruz Azul y está concentrado en La Noria en la Ciudad de México. Nació en Pachuca y a los 2 años de edad llegó a radicar a Ciudad Cooperativa Cruz Azul en Tula.

Es hijo de Ignacio Arroyo Sánchez y de Verónica Reyes Serrano; a muy temprana edad mostró talento para el futbol; a los 5 años comenzó a entrenar en una escuela de Cruz Azul, después estuvo en la selección de la escuela y posteriormente en el equipo de fuerzas básicas del Cruz Azul categoría 98 y de ahí subió hasta llegar a las Fuerzas Básicas Sub-20.

Terminada la preparatoria quisiera estudiar Ingeniería Química, pero por lo pronto tendrá que esperar porque está concentrado en lo que le apasiona que es el futbol. Su abuelito Ignacio Arroyo, exalcalde de Tula, no fue jugador profesional, pero tenía un equipo de futbol en la zona.

De pequeño Ignacio iba con su abuelo cada sábado a sus partidos y ya después le dio por jugar básquetbol durante dos años porque su abuelita decía que eso ayudaba a crecer. Lo invitaron a un torneo de la escuela y le fue bien, entonces se inclinó más al futbol.

“Entramos a liguilla en este torneo, pero nos eliminaron en cuartos de final; ese es el logro porque el objetivo era clasificar, entonces se cumplió; nos hubiera gustado llegar a más; así es el futbol y entonces nos tocó salir”, comenta el joven futbolista al preguntarle sobre lo que ha conseguido en el balompié.

En la capital del país vive cerca de La Noria en Xochimilco para entrenar todas las mañanas de dos a tres horas; ahí mismo desayuna y come, por las tardes acude a clases de inglés y así todos los días; por lo que en fines de semana visita a su familia en Ciudad Cooperativa, siempre y cuando no tenga partidos.

A Ignacio Arroyo Reyes, medio ofensivo, se le conoce más como media punta, le gustaría ser campeón en su división y alcanzar el sueño de la mayoría que es llegar a la primera división; es decir, pertenecer al primer equipo y hacer grandes cosas por el club porque le hace falta.

Desde niño lleva los colores de su papá, siempre Cruz Azul, y por ello ha estado muy apegado a la institución y le tiene amor a la camiseta. “Tal vez no es un buen momento para el equipo, porque no le salen las cosas, pero ver a los jugadores entrenar día a día como unos completos profesionales, porque son muy buenos jugadores, en cada entrenamiento lo dejan todo”.

Para el joven futbolista  entra la parte del equipo rival porque también hace su partido y pues la estrategia de él puede ser mejor que la del Cruz Azul, pero así es el futbol. Y también entra la parte de la suerte y tienen que cometer menos errores, porque solo uno te puede matar, considera

Con todo el apoyo de sus padres, de quienes le costó trabajo desprenderse al irse a rentar con otros compañeros futbolistas a la Ciudad de México, Ignacio Arroyo Reyes sabe del gran compromiso que tienen en la Sub-20 porque todas las miradas están puestas en sus integrantes.

Porque lograron clasificar y la gente que los apoya es muy fiel al escudo; por lo que ahora les toca a ellos como futbolistas corresponder a esa confianza que les tienen; se trata de una recompensa para ellos al igual que la fama que poco a poco van teniendo.

“Me considero un jugador dinámico, no muy rápido pero sí tengo una velocidad buena, entonces puedo e cambiarle un poco el ritmo, soy más de ataque que de defensa y creo que lo que me caracteriza más es la inteligencia porque me ha tocado jugar contra otros que son más altos y fuertes. La inteligencia siempre me ha ayudado mucho; más la maña que la fuerza”, así se auto describe el jugador.

Considera el entrevistado  que heredó el gusto del futbol de su abuelito porque a mi papá casi no le gusta este deporte. De ir a los partidos aprendió lo indispensable del balompié, fue adquiriendo lo ayudaron hasta lograr ser profesional, cada uno con su estilo y manera de ver el juego.

El joven promesa del futbol estudió desde el jardín de niños y hasta el bachillerato en el CECA en Cruz Azul  y en el club lleva ya dos años; primero estuvo en Ciudad Cooperativa en la segunda división premier y de ahí se fue a la Ciudad de México, a la Sub- 20; recuerda que estuvo desde fuerzas básicas hace ya seis años cuando tenía 13 años de edad.

Comenta que el primer equipo entrena en el campo uno y ellos con la Sub-20 en el dos, pero cuando es necesario de su división puede salir algún jugador a apoyar a los de la primera división que están a cargo del director técnico Pedro Caixinha. Ahora llegó Ricardo Peláez para estar al frente del club.

Y como Sub-20 tienen igual a su profesor que se encarga de ellos. Todos hablan en ocasiones con ellos o con su profesor, para de manera general corregir detalles; porque se dan cuenta de lo que hacen bien o mal, por ello dan su punto de vista y tanto él como sus compañeros reciben los comentarios con mucho gusto porque se trata de mejorar.

Los evalúan más como equipo que en lo individual, a menos que sea muy notoria la necesidad de que en lo personal hablan con cada uno de ellos. Ignacio Arroyo se siente muy bien por lo logros que han tenido, principalmente por cumplir con su objetivo principal.

Siempre lo alientan sus amigos, incluso aquellos que con sus mismos sueños no llegaron al lugar que él ahora tiene, porque asegura que no son envidiosos sino que al contrario, lo motivan.

Él como joven siempre tuvo claro lo que quería; pero reconoce que la mayoría de los de su generación son complicados, no tienen claridad en sus metas y necesitan que alguien los presione. “No sé lo que esperan, pero yo siempre estuve consciente de lo que llegara a pasar iba a ser para mí; a mis papás sí les puede importar porque soy su hijo, pero al final de cuentas yo era el que iba a tener esos pro o contras de mis decisiones”.

 A pesar de su juventud asegura que siempre piensa en las consecuencias que puede llegar a tener en sus acciones y los jóvenes de ahora además de complicados son rebeldes porque no tienen las cosas claras y piensan que siempre van a estar sus padres con ellos. Sin pensar que todo regresa excepto el tiempo.

Como todo joven se da tiempo para tener novia, pero no así para salir a divertirse porque prefiere guardarse convencido de que el futbol requiere de esfuerzo.  Prefiere ir al cine y no salir de noche en la Ciudad de México por la misma inseguridad que impera. *NI*           

  

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