20 de jun de 2018

Bomberos de Tula y Tepeji despidieron con honores a compañero fallecido

*Juan Carlos Monroy Valverde tras 22 años de servicio, perdió la batalla contra el cáncer.   Por Marisol Martínez C


Por OFICINA | martes 20 de febrero del 2018 , 05:31 p.m.

*Juan Carlos Monroy Valverde tras 22 años de servicio, perdió la batalla contra el cáncer.

 

Por Marisol Martínez Cruz.

 

Desde muy temprano, los bomberos de Tula, de los dos turnos, se comenzaron a organizar, sacaron los camiones y lavaron perfectamente el hangar, todos uniformados, esperaban a que dieran las 10:00 de la mañana del sábado 17, pues uno de los camiones llegaría con el cuerpo de Juan Carlos Monroy Valverde a su último pase de lista.

 

Visiblemente dolidos, los elementos rindieron un merecido homenaje a su compañero de aventuras, de risas, de buenos y malos ratos, del que compartió sus experiencias, pero sobre todo el bombero que los acompañó a salvar vidas y que murió la mañana del viernes 16 de febrero en su domicilio ubicado en Tepeji del Río, luego de que perdió la batalla contra un cáncer que le invadió el estómago desde hace aproximadamente dos años.

 

Allí, se montaron guardias en el féretro de “Valverde”, también  llegaron bomberos de Atotonilco, el presidente municipal Gadoth Tapia y regidores, además del secretario de Seguridad Pública Fermín Hernández.

 

Luego, el cuerpo fue llevado a bordo del camión y escoltado por más camiones y una ambulancia hasta Tepeji del Río donde también le hicieron un homenaje ya que allí fue donde  inició su carrera como bombero.

 

Juan Carlos Monroy Valverde fue uno de los fundadores de Protección Civil y Bomberos de Tepeji del Río.  Tenía 18 años, era 1994 cuando ingresó a la corporación invitado por Odilio Avilés Estrada, quien fue el primer director de esa corporación.  

 

Con el ímpetu de su juventud Juan Carlos se comprometió desde el principio con esta labor eminentemente social, junto a otros 65 ciudadanos, alentados por el gobierno del estado, pues para ese momento se instituía en el país el Sistema Nacional de Protección Civil.

  

En mes de junio del año 2016, la Asociación Regional de Profesionales de la Comunicación, (AREPROC), le otorgó un reconocimiento a su trayectoria y aun delicado de salud pero muy contento al saber que iba a recibir una presea, platicó que se decidió aceptar la invitación a ser bombero porque “alguien lo tenía que hacer, porque en ese tiempo no había quien ayudara a las personas accidentadas y tenían que esperar a que vinieran a auxiliarlas alguien desde  Tula o de la corporación de Caminos y Puentes”.  

 

Agregó que en ese tiempo los bomberos y paramédicos no recibían salario, no tenían equipo, ni disponían de vehículos oficiales, tampoco contaban con un inmueble que albergara la corporación, pero con disposición e ingenio todo lo solucionaron.   

 

La casa de la familia Avilés Ríos ubicada en la colonia San Francisco, se convirtió en la “base de operaciones” y punto obligado de reunión para hacer guardias.   Cada uno de los voluntarios adquiría su radio y los taxistas fueron fundamentales para establecer un sistema de comunicación y traslado a los lugares donde ocurrían accidentes o incendios. Y la falta de materiales de curación la solucionaron comprando cada uno lo necesario  parara su botiquín personal.

 

Recordó también que mientras atendían servicios se capacitaban a marchas forzadas y así al poco tiempo Protección Civil y Bomberos Tepeji se convirtió en una de las corporaciones más importantes del estado y que incluso los llevaron a extinguir grandes incendios en la sierra hidalguense. 

 

La capacitación y experiencia acumulada le permitieron a Juan Carlos años después ser director de la corporación  y  luego la vida le llevó a integrarse al cuerpo de Bomberos de Tula de Allende, de la que formaba parte hasta la fecha.

 

Fueron cientos los servicios en los que participó, pero en especial recordó la fuga de gas registrada en Tepeji del Río que obligó a evacuar a un importante número de tepejanos. 

 

Dijo que fueron bomberos municipales, él entre ellos quienes arriesgando su vida hicieron las maniobras necesarias para sellar la fuga y destaca que hubo algunos que se rehusaron a entrar por el alto riesgo de explosión.  

 

Se le preguntó si en algún momento sintió miedo al enfrentarse a tantos servicios peligrosos, y con seguridad respondió que sin duda en momentos de peligro la adrenalina está al máximo, pero la capacitación permitió actuar considerando todos los riesgos y lo único en lo que se piensa es en evitar que las personas se vean afectadas en su persona o bienes, y por supuesto en salvar vidas.

 

Los desafíos que le puso el trabajo a Juan Carlos durante  22 años no le detuvieron jamás, tampoco le importó demasiado que fuera un trabajo mal pagado y que tenga poco reconocimiento, ni lo desanimaran las lesiones sufridas. Fue una enfermedad la que detuvo su andar y complicó su misión de ayudar a los demás.  

 

Lo más agobiante para él fue su familia y no poder pagar por su atención médica, pues sobra hablar de las condiciones en que son contratados los bomberos. 

 

Sin duda, su esposa Claudia, sus hijas y su pequeño niño, fueron su motor para tratar de vencer la terrible enfermedad y pese a sus cuidados, al de su mamá y hermano, falleció la mañana del viernes 16 de febrero, dejando sin duda luto en sus compañeros bomberos. *NI*

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