22 de sep de 2018

América Edith Rivas un ejemplo de vida, en el Día Internacional de la Mujer

Por Marisol Martínez Cruz.   Tlahuelilpan, Hgo.-  Para América Edith Rivas, la vida le puso una prueba muy grande, a sus 16


Por OFICINA | viernes 9 de marzo del 2018 , 06:35 p.m.

Por Marisol Martínez Cruz.

 

Tlahuelilpan, Hgo.-  Para América Edith Rivas, la vida le puso una prueba muy grande, a sus 16 años, le detectaron cáncer en el fémur izquierdo, lo que ocasionó que su pierna izquierda le fuera amputada, luego de pasar por varias complicaciones de salud, le dijeron nunca podrá ser madre.

Ahora a sus 35 años, trabaja en el C4, como radioperadora, por invitación del comandante Ángel Baraño, director de Protección Civil y Bomberos, quien le presentó la oportunidad de formar parte de la corporación.

Nada la limita, pese a que para llegar a su trabajo, tiene que usar dos transportes públicos y sólo se ayuda con muletas.

Muy sonriente, América Edith Rivas González, dio a conocer que su vida no ha sido nada fácil, pues apenas cumplía sus 16 años cuando los médicos le detectaron cáncer en el fémur izquierdo y para evitar que este se extendiera a los demás órganos fue necesaria la amputación de su pierna.

De condición humilde, las cosas no fueron nada fáciles para la vida de ella, pues en plenitud de su adolescencia tuvo que aceptar que ya no podría hacer muchas cosas como las jóvenes de su edad.

Muchas veces cayó, pero con el apoyo de su familia se levantaba, sentía que por su condición tenía pocas oportunidades para desempeñarse en lo laboral y así apoyar a la economía de su casa, además de cumplir los sueños que cada persona tiene.

Platica que en una ocasión una organización, en su intención de ayudarla, la favoreció con una prótesis, pero era dolorosa e incómoda por lo que no se pudo acostumbrar, por lo que decidió agradecer el apoyo, y la devolvió para que a alguien más que las necesitara le fuera donado.

Ante la necesidad de salir de su casa en busca de trabajo y apoyar a su familia para sostener el hogar, decidió usar unas muletas, las cuales le costó acostumbrarse pero poco a poco se adaptó a ellas.

Apenas una joven llena de ilusiones, su sueño era estudiar y convertirse en una profesionista,  por lo que se inscribió en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y cursó solo  un tiempo la licenciatura en Enfermería, carrera que tuvo que dejar por la condición económica precaria por la que atravesaba su familia, que está compuesta por su hermana y sobrinos.

Desilusionada, dejó la Universidad y un día conoció al comandante Ángel Barañano, quien la invitó a formar parte de Protección Civil y Bomberos.

Llena nuevamente de ilusión aceptó y de inmediato tomó las capacitaciones necesarias para desempeñarse en el C4., atendiendo los teléfonos de emergencia.

Esto le abrió nuevamente sus deseos de vivir, de seguir superándose y sobre todo significó una entrada de dinero para mantener a la familia.

Ahora como radioperadora, en C4, la impulsa para seguir adelante y no dar un solo paso atrás, siempre agradecida a quien le dio la oportunidad de encontrar una vida digna y un sustento para su familia, el pago para quien le tendió la mano es no limitarse y decir no puedo, aunque tenga que tomar dos transportes públicos para poder llegar a las oficinas ubicadas en Tula.

Aún recuerda que hace aproximadamente nueve  años, tuvieron que hacerle hemodiálisis y lo que pasó por su cabeza que sería lo último, ¿qué más le podría pasar? y que quizá moriría, pero se aferró a la vida. Con ayuda de su familia salió adelante pese a que los doctores le dieron la noticia que debido a todo lo que ha pasado, nunca podrá ser madre, pero desfoga su amor en sus sobrinos. *NI*

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