19 de abr de 2019

*Una nueva vida.

La frase de esta colaboración nos podría llevar a pensar  que tratamos de empujar a nuestros lectores hacia alguna religión


Por OFICINA | martes 4 de diciembre del 2018 , 05:47 p.m.

La frase de esta colaboración nos podría llevar a pensar  que tratamos de empujar a nuestros lectores hacia alguna religión como sin duda cualquier ocasión han tocado a las puertas de la casa para hablarnos de la palabra del Creador. Pero no, nos referimos a la llegada de un nuevo gobierno que en México significa la perspectiva  de tiempos  mejores, de una nueva vida pues.
En medio de un  cálido ambiente como no lo recordamos en eventos similares cuando menos en el arranque de los últimos cinco o seis sexenios de un nuevo gobierno federal, el sábado primero se convirtió en una verdadera fiesta popular, no solamente de quienes viven en la capital del país y fueron parte de, sino de millones de mexicanos como testigos a través de los diversos medios de comunicación en  prácticamente  todo el territorio nacional.
Comienza así un gobierno de la República lleno de esperanza para que seamos parte de un país mejor, en donde se combata con eficiencia la corrupción y la impunidad, comenzando como ofreció de arriba para abajo, predicando él y todo su equipo con el ejemplo, justo como no ocurrió en los  gobiernos priistas y panistas,  estos segundos  que no fueron ni con mucho el cambio que  en su momento ofrecieron después de los muchos mandatos del partido tricolor en el siglo pasado.
Es natural que al escuchar el par de largos mensajes que pronunció el sábado  AMLO y  más allá de los millones de seguidores que le aplauden todo, hay muchos otros mexicanos que con todo y la esperanza que las cosas mejoren, algunos  de los temas causan honda preocupación como el  anticipar que la Reforma Educativa va para atrás y que nunca más los maestros sufrirán del gobierno un agravio, si entendemos con esto que no se les va a exigir más y mejor preparación y un mayor compromiso en su tarea. ¿A dónde vamos a llegar entonces?
Si por el contrario nos anima escuchar compromisos como el anticipar que habrá atención médica  suficiente, de calidad y con  medicamentos gratuitos para la gente de pocos recursos. Los cambios se inician en el Seguro Social en zonas marginadas hasta comparar la calidad en los servicios con los que se otorgan en Estados Unidos y Canadá. ¡Excelente y bienvenido!
Bajar los sueldos de los altos funcionarios es uno de los reclamos más recurrentes de la mayoría de los mexicanos y López Obrador ya ofreció cumplir con esta promesa de campaña. “Quitarle a los de arriba para darle a los de abajo”, nos parece de la más elemental justicia, sin dejar de lado la preocupación que ello signifique  de  tener ahora mala o peor calidad en  el servicio del empleado  o  funcionario público por ganar menos, abriendo además la puerta a la temida pero tan socorrida (hasta ahora) corrupción.
Que los indígenas ocupen parte importante de los compromisos contraídos por el presidente López Obrador es impostergable. Son millones de mexicanos en todo el territorio nacional que tienen  una larga historia de pobreza y  marginación, pero aquí como en el caso de los maestros que “nunca más van a ser molestados”, habrá que tener cuidado en no llenarlos de apoyos que los conviertan en un sector que sólo se acostumbre a estirar la mano a papá gobierno.
En este mismo sentido que nuestros paisanos del Valle de Mezquital, por ejemplo, dejen de ser rehenes de líderes políticos  que a costa de ellos sólo se han enriquecido y perpetuado en el poder convirtiéndose  en dueños de los cargos públicos, con fuero hasta para cometer homicidios  sin ni siquiera ser amonestados y menos pisar la cárcel. Ya no más de estos personajes.
El dar empleo a millones de jóvenes  hoy despectivamente llamados ninis, es sin duda un tema de enorme esperanza para ellos y sus familias. Esperamos claro que el compromiso tenga buenos resultados y que no estemos incubando un proyecto que lejos de ayudar a la economía de los beneficiarios y de sus familias, se convierta en un peligroso y muy numeroso  sector poblacional  que nada aporten y sí vivan muy cómodos sin trabajar gracias a papá gobierno.
Es este rubro de la política social, también será interesante ver cómo funcionan los anunciados apoyos  a sectores vulnerables  como los adultos mayores y discapacitados. Parece necesario sí hacer una selección que permita otorgar esta ayuda a gente que verdaderamente lo necesita. Aquí mismo en Tula vemos a decenas de personas que ciertamente están debidamente inscritos y  sí son  adultos mayores, pero lo menos que necesitan es una ayuda económica, que bien se podría otorgar a otros  para quienes  el comer o no depende de  recibir o no esta ayuda. En verdad.
El apoyo a la gente del campo es fundamental en un territorio como el nuestro en donde millones de mexicanos viven a la esperanza –muchas veces fallida- de obtener buenas cosechas que a veces no se logran porque no llovió, porque llovió mucho, por falta de fertilizantes, por falta de asesoría técnica, por falta de implementos agrícolas, etc.
Sin duda este sector ha sido por generaciones botín de partidos políticos. A costillas de miles o millones de  campesinos se ha enriquecido gente de todos los partidos.  Por el contrario conocemos casos  de gente “bien relacionada” que año con año recibe maquinaria subsidiada por el gobierno; mientras  muchos otros  -los más-  una y otra vez se encuentran con las ventanillas de gobierno cerradas y se quedan como el chinito, “nomás milando”.
Garantizar la libertad de expresión también es compromiso del presidente de México. Resulta importante el que haya hablado del tema en estos términos pues no fueron pocas veces en las que  mostró intolerancia cuando algunas opiniones no le gustaron, verbigracia con Carlos Loret de Mola que no es el único caso en que con desdén se refiere a la “prensa fifi”.
Combatir el tema de la corrupción es el punto angular del gobierno que comienza. Así lo anunció en sus dos primeros y  largos mensajes. Por supuesto que los mexicanos esperamos que así sea porque estamos convencidos  -y así lo hemos señalado en innumerables ocasiones en este mismo espacio-  que éste es el problema de todos o cuando menos de la mayoría de nuestros males nacionales.
Claro que sorprende que en este sentido anticipe AMLO  que no se va a dedicar a perseguir funcionarios corruptos del pasado. Resulta para algunos extraños, porque ir contra los servidores públicos que han saqueado durante muchos años y desde los más diversos ámbitos, resultó una de sus banderas favoritas de campaña, y que ahora proponga poner “punto final a esta horrible historia”, pues como que a muchos no nos quedó claro la estrategia.
Son los anteriores apenas algunos de los temas a los que se refirió Andrés Manuel López Obrador para lograr la anunciada Cuarta Transformación. Es de sabios rectificar en su caso para asuntos como la construcción del nuevo aeropuerto, cuyas consecuencias por su cancelación apenas comienzan.
O como el hecho de no disponer de un avión especial para su uso. Nos parece inapropiada esa decisión que más bien suena como a postura  exhibicionista, común en cualquier político. Sólo que ahora él es el presidente de  todos nosotros en donde su seguridad y su tiempo resultan muy valiosos para los 125 millones de mexicanos que comienza a gobernar. Al tiempo.
Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega  y como dijo Hope “Que tengan un buen sexenio”, pero… En Confianza.   *NI*    

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