15 de nov de 2018

*Terminó la primera etapa.

Este domingo reciente los tres precandidatos a la presidencia de la República cerraron sus precampañas,  dirigidas solamente a sus


Por OFICINA | martes 13 de febrero del 2018 , 05:47 p.m.

Este domingo reciente los tres precandidatos a la presidencia de la República cerraron sus precampañas,  dirigidas solamente a sus militantes pues serán ellos quienes habrá de ratificarlos en su momento al interior de sus partidos como los candidatos oficiales al más alto cargo en la vida política de nuestro país,  para arrancar enseguida  con sus campañas oficiales de proselitismo a finales del próximo mes de marzo.

Todas las encuestas mantienen a Andrés Manuel López Obrador de Morena en coalición con PES y PT en “Juntos haremos historia” en primer lugar, aparentemente con amplia ventaja sobre sus opositores Ricardo Anaya del PAN en  la coalición  “Por México al frente” con el PRD y MC y más sobre José Antonio Meade del PRI en la coalición “Todos por México” con PVEM y Panal.

Fueron dos meses en los que por todos los medios de comunicación vimos y escuchamos a quienes hoy aspiran a ocupar la silla que este año habrá de dejar Enrique Peña Nieto. Sin duda que los resultados  preliminares  de las preferencias son consecuencia del trabajo de cada aspirante y de sus correspondientes partidos.

AMLO hace valer su fuerza y experiencia después de más de 12 años de permanente campaña, recorriendo una y otra vez los más de 2 mil municipios del país. Anaya por su parte también ya con muchos meses de proselitismo cobijado en el cargo de presidente nacional del PAN que le permitió también recorrer el territorio nacional.

Y el ex secretario de Hacienda del gobierno federal José Antonio Meade que ciertamente  es el único que su trabajo para ganar votos se redujo a  los 60 días de precampaña, que en su caso se tradujo en 243 eventos, pues hasta antes de estos dos meses navegaba tranquilamente en una de las  cartera más importantes del gobierno federal con todo y que efectivamente ya se le mencionaba como serio aspirante a abanderado del PRI, como a final de cuentas ocurrió.

Vistas así las cosas a los resultados de las encuestas a nadie deberían de sorprender. Es decir el que más  tiempo lleva en este proyecto, se mantiene con delantera considerable. Pero a partir de abril las cosas se pueden poner más interesantes. AMLO, Anaya y Meade van a echar toda la carne al asador.

Parece que AMLO ya creció todo lo que podía. Sus incondicionales están desde hace tiempo con él; claro ante las altas expectativas de triunfo no son pocos los que se han venido sumando a Morena. Dicen que lo más distinguido de la escoria política ya está con él, tal vez Elba Esther Gordillo y el Napo sean dos claros ejemplos.

O los “prietos” como  diría el dirigente nacional del PRI en un término que no nos parece ofensivo, pues a final de cuentas es un adjetivo, que más allá del ambiente político,  nos distingue por el color de piel  a la gran mayoría de los más de 120 millones de  mexicanos. Es como si nos ofendiéramos porque nos dicen chaparros cuando efectivamente muy pocos  mexicanos rebasan el 1.70.

 A nadie debe sorprender que el llamado  Movimiento de Regeneración Nacional haya crecido más en los últimos meses. Porque además de quienes ven al Peje como el mejor, los que ahora se incorporan son los que desde hace muchos  años han vivido del presupuesto público en altos, medianos o bajos cargo, pero dentro de la ubre gubernamental y hoy no estaría dispuestos a separarse de ella,  aun a costa de sumarse con quien hasta hace poco les parecía  un “loco mesiánico”. Así es la política y punto.

Por el lado de Ricardo Anaya que representa una amalgama que pocos entienden entre la izquierda y la derecha –léase PRD/AN-, se trata sin duda de un excelente orador, tal vez el mejor de los tres, un hombre joven –el de menor edad también entre el trio- y que dio muestra de ello al treparse sin dificultad a un poste de ocho metros de alto en el templete del evento que encabezó en Coatzacoalcos el pasado domingo.

Qué tanto puede subir el panista? Nos parece que ya también dio lo que tenía que dar. Son muchos de sus antes correligionarios panistas que declinaron de su militancia  gracias a su sucio trabajo para ganar la candidatura blanquiazul. Aseguran que la mayoría siguió a Margarita Zavala y no pocos van votar por Meade merced a las ligas de éste, pues no hay que olvidar que también fue alto funcionario  de un gobierno federal panista.

Y entonces ¿qué le espera a Pepe Toño Meade? La empresa más difícil de su vida. Remontar a Anaya y a López no será cosa sencilla.  Está claro que los priistas de siempre no han terminado por convencerse que un no priista es su candidato. Y  aquí el aspirante presidencial debe conducirse con mucha inteligencia porque está ante un dilema: o jala como priista o busca identificarse como candidato sin partido.

Debe buscar escenarios que en su momento se traduzcan en votos. Unos creen que debe arroparse de la vieja clase política priistas. Porque es innegable que por ejemplo  en Hidalgo no es lo mismo marchar solo que acompañado de personajes como Osorio Chong o  los Rojo. Parece también necesario que Meade pinte su raya de personajes  que le han hecho mucho daño al PRI. Romero Deschamps por ejemplo, en donde por cierto cientos de sus representados trabajadores petroleros ya se definieron a favor de Morena.

El candidato tricolor debe también desmarcase de conductas o decisiones del actual gobierno que hoy lastiman a millones de mexicanos.  Cómo encontrar argumentos para justificar el gasolinazo u ofrecer combatir con todo la corrupción que hoy campea en todos los niveles del gobierno por ejemplo, o atender a la voz de ya el asunto de la inseguridad.

A final, de cuentas  debe explotar rubros en donde el sale mejor librado que sus opositores como es el de la corrupción,  porque estos son lodos por donde han caminado  Ricardo y Andrés Manuel y aunque ellos dicen que no, lo cierto es que sí se han machado. No son pocos los casos.

Y claro Meade deberá saber aprovechar el sí debilitado pero todavía existente voto duro del PRI. Y aunque digan que no, deberá aprovechar las ventajas que significa que el gobierno federal está en manos del PRI al igual que en  estados como el nuestro.

La moneda todavía está en el aire. Vienen varias semanas de descanso para el electorado, porque después seremos testigos de épicas batallas en la lucha por el poder. A final, todos tienen sus pros y sus contras, esperamos que el primero de julio obtenga la victoria el que México necesita, el que millones de mujeres y hombres esperamos.

Por hoy es todo, nos leemos el próximo miércoles pero…En Confianza. *NI*             

 

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