13 de dic de 2017

*Mal los Ceresos; Hidalgo entre los peores.

Por JOSÉ GUADALUPE RODRÍGUEZ CRUZ Está claro que uno de los temas que más deben de preocupar al gobierno es el relativo a


Por OFICINA | martes 12 de septiembre del 2017 , 05:37 p.m.

Por JOSÉ GUADALUPE RODRÍGUEZ CRUZ

Está claro que uno de los temas que más deben de preocupar al gobierno es el relativo a las cárceles, también llamados Centro de reclusión, prisiones o Ceresos al tomar las iníciales de Centros de Readaptación Social.

Tal  vez haya muchos aspectos  que pudieran ponerse a discusión sobre lo bueno o malo que ocurre en estos lugares, pero lo que está muy claro es que son todo menos espacios en donde los internos, hombres y mujeres, puedan vivir  un proceso de readaptación  si partimos de la base que han sido privados de su libertad  al cometer un delito que nos hace calificarlos como desadaptados sociales.

No son pocos los casos en que han ocurrido hechos violentos en diferentes ceresos del país, con resultados francamente escalofriantes de muertos y heridos, tal vez es el resultado de la información emitida por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en el sentido que el 50 por ciento de los centros de reclusión son controlados por grupos antagónicos de internos, todos relacionados con el crimen organizado.

El diagnóstico nacional de supervisión penitenciaria nos dice que los ceresos peor calificados son: Nayarit con 3.7 de calificación del 1 al 10; Guerrero con 4.39; Hidalgo con 4.62; Quintana Roo 4.69; Tamaulipas 4.95; Oaxaca 5.25; Nuevo León 5.46; Baja California Sur 5.75 y Sinaloa con 5.88.  O sea, aquí ocupamos el nada envidiable  tercer lugar  como los peores a nivel nacional  en este renglón.

Como sabemos los centros de readaptación en Hidalgo entre locales y distritales  anotamos al de Pachuca, Tulancingo, Tula, Ixmiquilpan, Apan, Zimapán, Metztitlán, Jaltocán, Actopan, Jacala, Mixquiahuala, Molango, Tenango y Huichapan. Con una población de 2500 internos entre mujeres y hombres y con una sobre población que va desde el 50 hasta el 200 por ciento.

Son muchas las razones por las que los ceresos en México están en muy malas condiciones de administración  -amen de las físicas- pero sin duda uno de los mayores problemas es la alta corrupción que reina en todos ellos. Otro de los graves problemas nos dice Ruth Villanueva visitadora de la CNDH, es el sistema de justicia en donde los jueces frenan el traslado de internos de alta peligrosidad a centro de máxima seguridad, lo que genera el auto gobierno en las prisiones.

Un inconveniente más al que se enfrentan estos centros de readaptación es el que normalmente existe sobre población en todos ellos. Se ignora la normatividad internacional que dice que para  que una cárcel opere bien no debe pasar de mil internos y en nuestro país hay centros hasta con dos mil presos.

Lo anterior trae como consecuencia el hacinamiento con áreas que rebasan de manera importante su capacidad. Por ejemplo en zonas donde deben convivir cuatro personas, lo hacen hasta 30. Según un estudio reciente  en las prisiones con mayores problemas de hacinamiento, nuevamente aparece Hidalgo con el caso Actopan, sólo superado por el de Chilpancingo, el de Oaxaca  y el de Quintana Roo. Lugares más abajo aparecen los ceresos de Tula y de Tulancingo también como de los más sobre poblados.

Por cuanto a las cifras de hechos violentos en los ceresos del país, los números también son graves en demasía. En los meses recientes se da cuenta  de 85 homicidios, 24 suicidios, 694 riñas, cinco motines, 361 desordenes y 81 abusos. Los motines ocurrieron en Baja California  Sur, Estado de México, Hidalgo, Nuevo León y Sonora. Otra vez nuestra entidad aparece  en la lista negra. Las alteraciones  se dieron por diferencias personales, agresiones mutuas, motivos patrimoniales, estrés, extorsión, desigualdades de condiciones, abuso sexual y consumo de bebidas alcohólicas y consumo de drogas.    

   Las cosas no mejoran en los llamados ceferesos, es decir los centros federales de readaptación social. Se considera al peor de ellos el ubicado en Chihuahua con una calificación de 6.17; mientras que el que ofrece mejores condiciones es el localizado en las Islas Marías llamado el Aserradero con calificación de 8.61.

Un problema al que poca atención se le ha puesto en los ceresos del país  es el que se refiere a los inimputables, es decir a enfermos mentales con padecimientos desde ligeros hasta muy graves y que en reciente trabajo de investigación se calculó  en casi cinco mil internos. Aquí cabe hacer notar que el INEGI no presenta cifras  sobre el estado de salud de los internos con este tipo de males.

 Todos ellos en prisiones digamos que “normales”, sin perder de vista que la Ley Nacional de Ejecución Penal establece  el 30 de noviembre  de 2018 para que  personas con estos padecimientos  cumplan sus penas  en establecimientos destinados para este propósito, distintos de los centro de extinción de penas y de prisión preventiva.

No perder de vista que en México también hay prisiones militares como la de Tercera Región en Mazatlán, la de Quinta Región en Zapopán, Jalisco y el de la Primera Región Campo Militar  número 1 de la Ciudad de México, algunas con negros historiales de causas más que penales, políticas.

Con toda seguridad las prisiones que guardan las peores condiciones son las llamadas municipales. De los problemas que les caracterizan, los investigadores  focalizan la falta de actividades laborales,  separación entre procesados y sentenciados, falta de áreas médicas y medicinas, hacinamiento, deficiencias en la alimentación, falta de capacitación del personal penitenciario e insalubridad en los servicios de cocina y  comedores.

De este tipo de prisiones en las peores evaluadas, también aparece Hidalgo, apenas debajo de Nayarit y arriba de otras menos malas como las de  Jalisco, Tabasco, Chiapas, Nuevo León, Puebla y Quintana Roo.

 

El tema es extenso y en todos los casos  los rubros hablan de calificaciones  en negativo, las condiciones  son malas definitivamente. Y el caso de la corrupción que reina en los ceresos puede ser motivo sin duda de una entrega en especial. Tal vez sea como en otros ámbitos del gobierno, el peor de los males y lo más grave que no se  ve una  la luz en el horizonte que nos anime a pensar que las cosas pronto van a cambiar.

Por hoy es todo, nos leemos en el próximo miércoles, pero… En confianza.      *NI*

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