21 de jun de 2018

*Los trabajos en el río.

A estas alturas  tal vez nadie ni siquiera dentro de las propias autoridades y menos entre la ciudadanía, se atrevería a vaticinar


Por OFICINA | viernes 13 de abril del 2018 , 05:56 p.m.

A estas alturas  tal vez nadie ni siquiera dentro de las propias autoridades y menos entre la ciudadanía, se atrevería a vaticinar cómo va a terminar el asunto de los trabajos de ampliación y revestimiento  de río Tula en aproximadamente 19 kilómetros  entre  Ciudad Cruz Azul y Tula la cabecera municipal.

La obra del gobierno federal a cargo de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), dependencia que la ha  asignado para su ejecución a  constructoras   a quienes como sucede  siempre en estos casos, el tema social  poco les interesa, ellos vienen a trabajar, a ganarse una buena cantidad de dinero y se acabó.

El caso es que ante la tala de cientos de árboles en el área de Cruz Azul y San Marcos, la gente comenzó a notarlo y empezaron las entendibles protestas porque la acción viene a dañar todavía más el medio ambiente en esta zona que desde hace años es de las más contaminadas en el país, y más la inconformidad  porque  para entonces ni siquiera se había tratado de socializar el tema.

Se exige detener el derribe de árboles, muchos de ellos con cien años o más de vida, el municipio se ve en la necesidad de intervenir y trata de mediar la situación, algunas veces con la presencia del alcalde Gadoth Tapia y casi siempre con los oficios del secretario municipal y ahora aspirante a  diputado federal suplente Octavio Magaña, para quien el llamado de su partido le significó poder respirar otros aires.

La presión de la gente  no ha cesado, se han dado muchos acuerdos, varios de ellos sin respetar, fundamentalmente en el sentido de detener los trabajos, sobre todo a la altura del puente de las  Tres Culturas entre las colonias La Malinche y la 16 de Enero, utilizando para ello mano de obra de los propios vecinos.

Se sabe que el alcalde ha tratado el tema a los más altos niveles de la CONAGUA, en la búsqueda de alternativas que permitan continuar con los  trabajos que no tienen otro fin  más que el río tenga la capacidad para que corran por su cauce ya no los poco más de 200 metros cúbicos por segundo de agua negra proveniente de la CDMX y la zona metropolitana, sino 420  metros como consecuencia de la puesta en marcha  del túnel  emisor oriente.

Sin ser expertos en el tema, está claro que al gobierno federal  le interesa y urge resolver como desalojar tal cantidad de agua, sin importarle que con ello dañe el entorno ecológico de esta zona, pues se insiste que además de la criminal tala de árboles, al revestir los taludes  el suelo ya no podrá absorber los metales pesados como  el plomo y  las grasas y con  el calor se irá al medio ambiente que respiramos, y el cáncer que ya es aquí un problema muy grave, va a encontrar campo fértil.

Es urgente que el gobierno federal, con la participación del estatal, pues un tema de esta naturaleza no pueden dejarlo en manos del director del CAPyAT, por ejemplo, ofrezcan una alternativa que vaya mucho más allá del desgastado ofrecimiento de reforestar la zona.

Que las aguas las echen  al canal Requena y de aquí a la presa Endhó, es una de las opciones que además permitiría regar cientos de hectáreas más. Pero aunado a lo anterior el nuevo proyecto debe considerar obras y acciones que ayuden a mitigar con eficacia los daños que a la salud origina el agua negra, en toda la zona cercana al rio y sin olvidar a los casi 20 pueblos ribereños de la presa que al igual que desde hace años están sumidos en la pobreza, falta empleo e  insalubridad  sin beneficio alguno por su vecindad con la cloaca en lo que hoy está convertida la Endhó más lo que viene.

Finalmente no debemos ignorar la supuesta defensa de la obra que han hecho algunas personas de La Malinche y la 16 de Enero, está muy claro que esa actitud sólo es consecuencia de defender su fuente de empleo. Postura muy digna sin duda, pero ¡cuidado!  Una remuneración por más alta que sea (que no es el caso), no justifica permitir o aceptar acciones que más tarde que temprano van a afectar su salud y que los ingresos obtenidos no les alcanzarán  para curar sus males y los de sus familias.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero…En Confianza.        

 

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