22 de sep de 2018

*Las cosas pintan bien.

  Sin duda los ciudadanos en México desde semanas atrás del pasado domingo primero de julio teníamos claro, de acuerdo 


Por OFICINA | martes 10 de julio del 2018 , 06:11 p.m.

 

Sin duda los ciudadanos en México desde semanas atrás del pasado domingo primero de julio teníamos claro, de acuerdo  a todas las encuestas,  que  el ganador de la elección presidencial  sería Andrés Manuel López Obrador bajo los colores del partido Morena que él mismo creó.

Lo que muy pocos nos imaginábamos es que la diferencia de votos entre ganador y perdedores fuera  tan amplia, y que igual o parecida suerte correrían los contendientes por otros cargos como de diputados federales y locales, senadores y en algunas entidades también presidentes municipales y gobernadores.

El 4 de 4 fue absoluto. Es decir el votante que lo hizo en favor de AMLO,  con la boleta en la mano en automático lo hizo en favor de los otros candidatos de este partido (para senador, diputado federal y diputado local en el caso de Hidalgo), y en muchas ocasiones sin saber siquiera quiénes eran o  cómo se llamaban.

Fue carro completo en favor del  Movimiento de Regeneración Nacional, como durante muchos años lo fue en favor del Partido Revolucionario Institucional. Los resultados son verdaderamente catastróficos para el partido todavía en el poder y también para quien detentó por dos sexenios el gobierno federal, o sea el PAN.

Las razones de que ello haya ocurrido se han expuesto en todos los espacios  y en todos los sentidos posibles. En Tula lo de Obrador –insistimos- se veía inevitable. Para diputado federal PAN y PRD propusieron una dama de Pachuca, que por cierto de cualquier manera será legisladora. PRI le dejó el espacio al Verde en la persona de Cuauhtémoc Ochoa. No es del PRI y no es de aquí escuchamos muchas veces.

Con Fito y Baptista para la local ciertamente pensamos que la contienda sería más cerrada, pero no, Ricardo le sacó tres a uno.  Con el imparable efecto Peje, seguramente es  lo mismo que le hubieran sacado Vargas o Cadena, auténticos morenistas que sonaban para ser los candidatos y que sobre todo Luis Enrique,  quien unas horas antes de la elección despotricó en las redes particularmente contra  el candidato a la diputación federal.

¿Y por qué el arrastre de AMLO? El próximo presidente de México se dedicó  por muchos años a recorrer pueblos, ciudades, grandes y pequeñas capitales a lo largo y ancho del territorio nacional. Creando sus redes,  la estructura en la que  estaba  claro, tenía que fincar su triunfo tal como ocurrió el domingo anterior.

Con dos derrotas presidenciales a cuestas, ante Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, López Obrador ahora fue tejiendo fino. En sus discursos criticando una y otra vez las acciones de gobierno. “Deporte” ampliamente redituable entre la gente que sin mucho analizar le daba la razón a López Obrador cuando éste se refería a la inseguridad o a la corrupción por ejemplo.

Andrés Manuel le decía a la gente lo que la gente quería escuchar, a la vez que le prometía cosas algunas de la cuales y a los pocos días de haber ganado, ya no quiere responder por ellas. No aumentar la gasolina, vender el avión presidencial y desaparecer el Estado Mayor Presidencial, entre otras. Pero bueno la joya de la corona es terminar con la corrupción y en este tema esperamos con ansia los resultados, pues desde hace mucho hemos  insistido que este mal es el más grave. Sólo un dato: el 88 por ciento de los contratos del gobierno con empresas privadas se hacen en condiciones anómalas. Con mordida, pues. 

Ahora debemos tener claro que independiente de quién haya sido nuestro candidato, si le va bien al nuevo gobierno, nos va bien a todos, pero las cosas no son nada sencillas, es como  cuando –todavía imbuidos por el ambiente futbolero del mundial-  muchos albergaron  ilusas esperanzas de que México podía ser campeón del mundo en Rusia.

Y no dudamos de las buenas intenciones de AMLO, pero está claro que cambiar a este México nuestro no es cosa sólo de querer. Porque en su momento cuando Peña Nieto recupera para el PRI la Presidencia de la República, seguramente tuvo tan buenas o más y mejores intenciones que las de hoy de AMLO, pero ya ven cómo está terminando.

Los  casos como el de la casa blanca, el de Ayotzinapan y Odebrecht han venido cavando su tumba y la de su partido hasta terminar con los peores resultados en toda la historia del PRI. Ni más ni menos. Y aquí habrá que tener muy claro que los medios de comunicación, fundamentalmente las redes sociales han jugado un papel fundamental. Los chairos en acción.

Está claro que hoy gente ya se cansó  de tanta corrupción y de tanta impunidad y Andrés Manuel supo sabiamente capitalizar todo ese malestar en su favor. La preocupación es saber si realmente las cosas con él al frente van a mejorar y cuánto tiempo debemos esperar para ello.  Ojalá que no sea real lo que una dama morenista me contestó a esta pregunta: “Pues si el PRI se tardó 80 años para llevarnos a donde estamos, tú calcúlale”.

Habrá que ser prudentes  y pacientes, pero para darnos cuenta que las cosas empiezan a cambiar positivamente no se requiere ni ser un sabio ni tener que dejar pasar mucho tiempo. Nos parece que hoy ya se presenta un magnífica oportunidad de ir midiendo a los que van a llegar. En el tema de desaparecer cinco partidos políticos que no alcanzaron el mínimo de votos requerido en la reciente elección.

Ya vemos de la buena relación entre los titulares de los gobiernos que llegan y los que  se van. Ello nos da a pensar que en la decisión  de prescindir de cinco partidos, el gobierno de Peña habrá de consultar con AMLO el rumbo que debe seguir  el caso, pues es bien sabido que uno de los reclamos es el oneroso e inútil  gasto de dineros públicos que significa  todos y cada uno de los partidos en México.

Tenemos presente que en las elecciones federales de hace tres años el gobierno de Peña le perdonó la vida al PT, al que curiosamente hoy vemos muy pegado a AMLO a costa de debilitar a quien le dio oxígeno de boca a boca, pero así es la política.

 Ante el mundo México ha dado una buena señal con los resultados del pasado domingo. No hay hechos de violencia graves que lamentar, todo mundo conforme con los resultados; el peso se ha fortalecido ante el dólar; parece que AMLO ya mantiene una buena relación con los dueños del dinero en México, igual con el presidente del país más poderoso del mundo.

Así las cosas, parece que después de los sorpresivos resultados, las cosas pintan bien. Que así sea.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero…En Confianza.    *NI*

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