16 de feb de 2019

*La India: Delhi- Jaipur-Agra.

Primera parte   Una de las culturas con más historia es la hindú. Es de los países más extensos y poblados, de man


Por OFICINA | martes 29 de enero del 2019 , 04:00 p.m.

Primera parte

 

Una de las culturas con más historia es la hindú. Es de los países más extensos y poblados, de manera tal que desde tiempo atrás busqué la manera, el tiempo y los recursos para conocer este gigante localizado al sur de Asia. Del enorme país de más de 4 millones de kilómetros cuadrados y mil 200 millones de habitantes, apenas conoceremos un poco  del llamado “triángulo de oro” Nueva Delhi, Jaipur y  Agra.
Es enero del 2019, nos vamos Griselda, mi esposa, y con un matrimonio amigo, el notario Venancio Velázquez y la maestra Irma, su gentil esposa. De acuerdo a lo programado salimos de Tula alrededor de las 4.30 de la tarde del lunes 21. La agencia de viajes nos mandó en un auto chico y un poco apretados pero poco después de las 6 ya estábamos llegando al aeropuerto internacional Benito Juárez de la Ciudad de México, tiempo perfecto para documentar y por British Airways despegar en punto  de las 9 con 15 de la noche. Bien atendidos, cenados y desayunados atravesamos el Atlántico sin sobre saltos.
Llegamos a Londres 10 horas después y con las seis de diferencia adelante del horario de México, desembarcamos en el aeropuerto de Heathrow a la una de la tarde ya con el tiempo local. La espera para la conexión es larga, pues el vuelo para Delhi está programado a las 6.50 de la tarde que para estas horas ya está completamente oscuro en la capital del Reino Unido, pues la luz de día se terminó alrededor de las 5.30 de la tarde.
No sabemos si por la persistente agua, pero a pesar de que abordamos a tiempo el avión, estuvimos esperando inicial el vuelo más de dos horas, para que finalmente a las 9.15 despegara el pájaro de acero y ocho horas después arribar al aeropuerto Indira Gandhi. Ahora ya traemos tres horarios: el de México, el de Londres y el de aquí. Son en la India las 11 de la mañana del miércoles 23, mientras que en Londres las 5 de la mañana del mismo miércoles y en México están sonando apenas las 11.30 de la noche del martes 22.  Es decir 11 horas y media adelante India de nuestro país.
El clima muy parecido al de México; al aterrizar vemos un cielo con mucha bruma. En migración el trámite lento, la gran mayoría habla inglés, es de hecho la segunda lengua oficial después del hindú. Al salir del aeropuerto ya nos espera un joven, Dipak su nombre, que en un aceptable español -mejor que nuestro inglés- nos sube a un vehículo de modelo atrasado y  ya con chofer a  bordo nos vamos al hotel.
Antes de ascender, nuestro amigo nos coloca a cada uno un collar de guirnaldas de algo que parece ser de cempasúchil, como una  forma tradicional de recibir a sus visitantes, nos dice. Nos vamos los cuatro pasajeros y nuestros dos acompañantes. El chofer de nombre Gagan siempre en silencio con nosotros no así con el claxon -aunque más bien aquí le dicen bocina- de su vehículo.
Una locura el tráfico en Nueva Delhi, se conduce por la izquierda con el volante por la derecha. El viaje al hotel prometido en 40 minutos  fue de poco más de una hora, en donde Gagan sonó el claxon, al igual que los demás manejadores 100 o 200 veces. Las calles descuidadas y la lucha por avanzar un metro parece a muerte. Son gente, autos, motocicletas, también bicis y nadie se extraña porque una vaca cruce la calle en medio de esta escena singular que a nadie de aquí parece extrañarle.
Es buena hora y  para no  desaprovechar el día contactamos  desde el hotel  Crown Plaza con la misma  agencia de viajes para pedirle que fuera de itinerario nos lleve a conocer algo de la ciudad. La cita es a las 4 y antes comemos algo en el restaurante del hotel y cambiamos a la moneda india, la rupia está a un costo de entre 65-70 por cada dólar.
Llega por nosotros Udai, que nos anticipa será nuestro guía oficial a partir de mañana. Por mientras nos platica sobre la ciudad, nos habla maravillas del actual primer ministro Narendra Modi. “Antes vendía en las calles, es gente del pueblo y hoy todos lo queremos, pronto habrá elecciones y seguramente lo vamos a reelegir”.
Pero en menos de una hora hemos llegado a Akshardham, es el templo hindú más grande del mundo y se encuentra a la orilla del río Yamuna, muestra la historia de la vida de Swaminarayan. El acceso es gratuito pero no permiten ingresar  con cámaras para fotos o videos. Está construido con piedra roja, mármol blanco y areniza. El recorrido es largo y al salir apenas nos da tiempo de visitar un mercado, que en México le llamaríamos simplemente una zona comercial con negocios chicos y precios altos, “porque pagan mucho de renta”, nos dice a manera de justificación el guía.
Después de dos noches en avión, ya de vuelta al hotel no tardamos mucho en dormir profundamente porque al otro día que es jueves 24, comenzamos oficialmente nuestro recorrido, avisados que la cita es a las 9.30 de la mañana. *NI*  continuara...

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