16 de feb de 2019

*La crisis del combustible.

No sabemos hasta cuando pueda durar la escasez de combustible en varias entidades del país, pero hasta ahora el asunto ha servido para crear un


Por OFICINA | martes 15 de enero del 2019 , 05:14 p.m.

No sabemos hasta cuando pueda durar la escasez de combustible en varias entidades del país, pero hasta ahora el asunto ha servido para crear una brecha cada vez más amplia entre los seguidores de AMLO y que votaron por él, y quienes no lo son. Todo esto ya a medio año de las elecciones federales.

Los primeros a quienes despectivamente han sido bautizados como chairos, buscan por todos los medios justificar que la falta de gasolina es consecuencia de las medidas tomadas por el nuevo gobierno para terminar con el robo de combustible; mientras que del otro lado, la gente culpa de todos los males que la escasez ha originado, al  irresponsable e irreflexivo voto de 30 millones de mexicanos a favor de López Obrador en el pasado julio.

Nos parece que ambos frentes tienen un cierto porcentaje de verdad. No sabemos exactamente cuánto pero no les falta razón a las partes en pugna. Los que coinciden con AMLO  al defender la bandera de la  4T esgrimiendo que todo es consecuencia del gobierno federal para combatir con toda energía el huachicol.

Visto así el asunto no tendríamos más que reconocer la esperada decisión y cuyo escenario obligó a cerrar los ductos que atraviesan parte del territorio nacional para que con ello los chupa ductos no tengan de donde jalar el combustible. Pero el hacerlo sin medir las consecuencias ha dejado a miles, a millones de mexicanos sin forma de moverse ante la falta de gasolina o diésel  para sus vehículos.

En este sentido hay quien propone que por qué en lugar de cerrar ductos,  mejor multipliquen la vigilancia en los miles de kilómetros de ellos para evitar el saqueo, sin tener que suspender el suministro y evitar las consecuencias  que  hoy muchos  padecemos, en un escenario que no recordamos haber vivido a lo largo digamos de los últimos 50 años.

También sorprende que aquella mañana en la que Andrés Manuel López Obrador anunció que combatiría el huachicol, informó que la cantidad que se roban de los ductos es apenas del 20 por ciento del total, porque el 80 por ciento sale de las refinerías.

 Luego entonces por qué no dirigir las primeras acciones para evitar ese saqueo de tan alto porcentaje, tomando para ello decisiones como la ya puesta en marcha de que el Ejército tome posiciones en puntos estratégicos dentro de las refinerías y en los centros de distribución.

¡Sí claro! Si el 80 por ciento del combustible robado sale por “ruedas” de las refinerías lo más lógico es atacar ese saqueo con las acciones más apropiadas  y  que además  no  van a causar un desabasto como el que ahora vivimos.

Porque si el operativo de cierre de ductos se convierte en un éxito, y esperamos que así sea,  apenas se estaría resolviendo una mínima parte del problema que a México le ha costado cientos de miles de millones de pesos en los últimos 20 años, cuando menos en los dos gobiernos federales  panistas y en el más reciente priista.

Luego entonces nadie puede dejar de reconocer la valiente acción de Andrés Manuel, pero también con toda objetividad nos parece que llevar a cabo acciones de este tipo, en esta forma,   fue irreflexivo, o como muchos lo han llamado: torpe, por los daños que la escasez ha provocado entre la sociedad mexicana.

Claro que dejar las cosas igual hubiese sido más cómodo para el nuevo gobierno, luego entonces debemos de reconocer la importancia de ir de las promesas de campaña a los hechos, pero no podemos con todo y ello justificar las pérdidas que hoy sufren millones de mexicanos por la falta de combustible, aunque sea cierto la versión de que gasolina en México no falta, lo que faltó fue una buena estrategia para lograr los objetivos planeados,  pero  sin causar el desabasto nunca antes vivido, ni siquiera cuando la industria petrolera estaba en manos de extranjeros.

Y es que si se planeaba cerrar los ductos, pues entonces debieron prever cómo acercar el combustible a las gasolineras; contar con el suficiente equipo terrestre para atender la demanda.  Tal vez convenía esperar un poco más de tiempo para no recibir el año, cuando la gente apenas se va reincorporando a sus trabajos o a la escuela después del periodo vacacional de invierno.

A estas alturas está muy claro que al paso de los días y si  al problema no se le ven visos de solución, con todo y que sus incondicionales han ofrecido tolerar  el tiempo que sea necesario para que el gobierno de AMLO se alce como el triunfador, van -irremediablemente- a surgir manifestaciones de inconformidad de entre esos 30 millones que en su momento lo pidieron como presidente a través del voto.

Él por su parte en alguna de sus conferencias mañaneras aseguró que no dará ni un paso atrás en su propósito de terminar con este flagelo que se ha convertido, después del narcotráfico, en el delito que más dinero representa en México y que ya ha dejado decenas de homicidios en estados como Puebla, Hidalgo y Guanajuato.   

 Ahora lo peor que pueda pasar es que las autoridades federales sean incapaces de normalizar el abastecimiento de combustible en un tiempo razonable que cada vez está más cerca. Que las cosas vuelvan a ser como antes sería terrible para un gobierno que comienza y es que está muy claro que el desabasto no puede seguir por tiempo indeterminado, sin que nada grave ocurra.

Sería delicado que ante este escenario AMLO y su equipo se preocupara más por el costo político que esta crisis en el suministro de gasolina le podría significar, que por  el daño que le traería al país. A querer o no las fotos con las largas filas de autos y personas esperando comprar gasolina, nos lleva a comparar con Venezuela -uno de los países con más yacimientos petroleros en el mundo- cuando la gente espera horas o días enteros  en las tiendas para adquirir los bienes básicos  y poder sobrevivir.

De manera que a estas alturas, cuando el nuevo gobierno apenas cumple sus dos primeros meses y que son millones los mexicanos que no votaron por López  Obrador,  no es tiempo de  apostarle al caos, a una crisis de consecuencias insospechadas. Es momento de ser cautos, de apostarle al éxito del gobierno federal en esta aventura y que a final de cuentas se logre el propósito de terminar, o cuando menos controlar de momento, el huachicoleo.

 Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… En Confianza. *NI*

ÚLTIMAS NOTICIAS

PUBLICIDAD

ARCHIVO