25 de abr de 2019

*Estamos peor.

Sin duda el robo de combustible es el delito que ha llamado la atención por su desmedido crecimiento en amplias zonas de país, incluyend


Por OFICINA | martes 19 de febrero del 2019 , 05:09 p.m.

Sin duda el robo de combustible es el delito que ha llamado la atención por su desmedido crecimiento en amplias zonas de país, incluyendo desafortunadamente nuestro estado de Hidalgo, hasta el grado de convertirnos en México en la entidad con mayor incidencia, ello de acuerdo a la información que recién se ha dado a conocer.

Triste realidad muy a pesar que hace no mucho tiempo las autoridades se habían estado negando  a reconocer, como si sus declaraciones tranquilizadoras hubiesen servido de algo para contener la perforación de ductos. A veces parece que ese desprecio del gobierno hacia el problema sólo sirvió   para su  desmedido crecimiento.

Y es que parece difícil entender cómo es posible que a pesar de que crecía el número de homicidios, nadie prestaba la atención necesaria que nos ha hecho llegar hasta donde hoy estamos con experiencias tan tristes y dolorosas  como la ocurrida en San Primitivo hace ya un mes con 130 muertos oficialmente reconocidos y vaya usted a saber cuántos más en realidad perdieron la vida en esa terrible explosión. Tal vez ya nunca lo sabremos.

Y  si alguien pensaba que con la llegada del nuevo gobierno las cosas empezarían a mejorar, pues resulta que no. La misma tragedia de Tlahuelilpan es una muestra de ello, sin pretender entrar en discusiones vanas de  que qué hubiera pasado si el gobierno actual no fuera el que tenemos; sin embargo, sí vale la pena detenernos a analizar por qué han crecido las cifras del robo de combustible y no al contrario como algunos pudieran creer.

El crecimiento se puede advertir en la  información que  se ha dado a conocer en días recientes. En este sentido Noé Cruz nos comparte que a pesar del cierre de ductos de Petróleos Mexicanos, los huachicoleros establecieron un nuevo récord histórico en el número de perforaciones ilegales durante enero de este 2019, ello al margen del volumen de combustible que pudieran haber extraído.

De acuerdo a la información que da a conocer Pemex, al comenzar este año el número de tomas clandestinas rondó por mil 500, que se traduce en casi el 50 por ciento más que el mismo periodo pero del año anterior, cuya cifra rondaba “apenas” las mil tomas. Es decir estamos hablando de una nueva toma cada dos horas en algún sitio de los 17 mil  kilómetros de ductos que hoy existan en territorio nacional.

Y en este mundo  de cifras por demás preocupante, a los hidalguenses nos debe preocupar hasta el doble. Porque  además de que estamos convertidos en la entidad con mayor crecimiento hoy en día, está más que comprobado que ante más huachicoleros, mayor número de delitos comenzando por los homicidios. Y es que el crecimiento de tomas es directamente proporcional a la incidencia de homicidios originados por el mismo tema del robo de combustible.

Sin tener las cifras precisas, hasta estas  alturas del 2019 estamos seguros que el número de muertes violentas solamente en el triángulo rojo que forman las colindancias de Tula con Tepetitlán y Tezontepec, va más arriba de los 50. Y aun con el riego de cometer alguna omisión, no recordamos ¡un solo caso! en donde la autoridad haya llevado el asunto ciertamente hasta sus últimas consecuencias. Es decir que por el homicidios de tal o tales personas se detuvo y juzgó a… ninguna información al respecto.

Es decir lo normal aquí  es que nadie sepa quién cometió el homicidio y qué razones tuvo para hacerlo. O cuando menos como  opinión pública no nos hemos enterado de ello. El asunto prácticamente se cierra cuando los medios damos a conocer el hecho sangriento y que las autoridades forenses acudieron para dar cuenta del hecho e iniciar las indagatorias de ley. Pero de aquí para adelante ya nada se sabe de esos primeros pasas que legalmente debería terminar con una sentencia.

Pero regresando al tema de las cifras de las tomas clandestinas, se nos aclara que desde el año pasado Hidalgo se convirtió en el estado predilecto de los delincuentes que perforan la infraestructura por donde se transporta todo tipo de hidrocarburos. Dolorosa realidad  que tiene como  vergonzosa corona la tragedia de Tlahue del pasado 18 de enero.

Claro que la sustración de combustible ha traído aparejado otros ilícitos además de los ya referidos homicidios, que se supone  en su mayoría son generados entre las propias bandas de huachicoleros. Nos referimos al robo de vehículos sobre todo de camionetas de carga, y en no pocas ocasiones el incendio de dichas unidades, casi siempre por  accidente al realizar las  “tareas” de extracción.       

Una y otra vez hemos insistido  que el robo de combustible en Hidalgo ha crecido por la complicidad de los propios cuerpos policiales y demás órganos impartidores de justicia. Simplemente al hacer un recuento mental de los vehículos detenidos en operaciones ilícitas de este tipo, el número de personas detenidas es infinitamente menor.

Para entenderlo no se requiere ser gran investigador.  La historia casi siempre es la misma: La policía detiene un vehículo, sus ocupantes negocian y entregan una buena cantidad de dinero a cambio de que los dejen ir y entonces el reporte policial da cuenta del decomiso del vehículo –con o sin el  combustible robado a bordo-, y de sus ocupantes nada se supo; ellos libres, en consecuencia  se roban otra camioneta y a  seguirle al negocio. 

Pero  si ya de por sí es grave y penoso saber que en Hidalgo durante el 2018 alcanzamos el primer lugar en número de tomas clandestinas descubiertas, para lo que va de este 2019 las cosas no están igual sino peor.

Mientras en todo el 2018 Hidalgo alcanzó la cima con 2 mil 111 tomas, dejando atrás a Puebla que tuvo 2 mil 72 y a Guanajuato con mil 915 tomas, en este enero del 2019 en nuestra entidad vamos a un ritmo nada envidiable de 510 tomas descubiertas, dejando muy atrás al Estado de México con 171 y a Puebla con 158.

Para ratificar nuestra preocupación vale la pena analizar lo dicho por Ramsés Pech, experto en la materia, en el sentido que los delincuentes muestran preferencia para cometer sus fechorías en entidades en donde puedan encontrar mayores  facilidades para operar; sea del personal de Pemex, de pobladores  o de las propias autoridades.

Y si todavía con la información anterior no nos hemos preocupado lo suficiente, les compartimos que en esta zona de Tula es en donde se registraron durante el año pasado el mayor número de tomas clandestinas en el estado. Vean: Aquí 478; en Cuautepec 441; en Tepeapulco 162 y en San Agustín Tlaxiaca 161.

Aquí están las cifras, justo cuando el nuevo gobierno federal  va por sus primeros tres meses, las cosas en esta materia no están igual; desafortunadamente  están mucho peor.

Por hoy es todo, nos leemos en  la próxima entrega, pero… En Confianza.    *NI*

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