19 de abr de 2019

Dos temas

*Pocos semáforos; cero topes *Que sea voluntario   Desde siempre he pensado que los topes en las calles y en la carreteras en este M&ea


Por OFICINA | martes 18 de diciembre del 2018 , 05:13 p.m.

*Pocos semáforos; cero topes

*Que sea voluntario

 

Desde siempre he pensado que los topes en las calles y en la carreteras en este México nuestro son muestra de que somos una sociedad indisciplinada, acostumbrada a no respetar  las mínimas reglas de urbanidad –o en este caso las disposiciones de tránsito- y que las autoridades en turno se ven en la necesidad de colocar topes para hacer que los manejadores no conduzcamos un vehículo más allá de la velocidad permitida.

Hace algunos meses cuando abrieron a la circulación el tramo carretero de Nantzha a San Andrés y lo recorríamos por primera vez, nos sentimos especialmente satisfechos porque vimos  una nueva vialidad  de concreto, con sus guarniciones y banquetes y supimos que habían rehabilitado el drenaje, todo lo cual  había significado un camino cerrado por muchos meses, pero que al final de cuentas  concluimos que  la espera había valido la pena.

Al reconocer la calidad de la obra realizada, le dijimos  a las autoridades que la carretera había quedado muy bien y que ojalá no pusieran topes, así estuvo algunas semanas, pero hoy en día ya tiene varios, seguramente presionados por los vecinos ante la alta velocidad en el conducir de algunos.

Refiero todo lo anterior sólo como muestra de lo (mal) acostumbrados que  aquí estamos a colocar topes en calles y carreteras, a diferencia de los que he visto apenas la semana pasada en el norte del país cuando recorrí, en plan de conocer, Mexicali, Ensenada, Rosarito y Tijuana que son las principales  ciudades  del estado de Baja California Norte.

De verdad quedé gratamente sorprendido que en suelo mexicano haya una cultura vial  de este tipo. En los cruces peatonales invariablemente  el manejador espera a que pase primero  la gente. Y en los cruceros la disposición de “uno y uno” (aunque nunca vi un letrero con esa leyenda) entre vehículos  se respeta al pie de la letra, incluso aunque vayas por un calle principal, si le toca, esperas a que pase primero  el que circula por una calle secundaria. Claro que  sí hay semáforos, entiendo que colocados en donde verdaderamente es indispensable.

Anduve  manejando cuatro días por esos rumbos; en el primero me costó trabajo agarrarle el modo, pero los tres restantes ya me sentía confiado y de verdad encantado de esta cultura vial. No sé ni siquiera qué diga el reglamento de tránsito de estos lugares al respecto, pero de que todo mundo (manejadores y peatones) se respetan, no tengo duda alguna.

Y además algo no menos importante en esta experiencia, o tal vez como consecuencia de lo anterior: ¡no hay un solo tope! Es real, no nos enfrentamos a tope alguno por las calles de las cuatro ciudades y mucho menos en las carreteras que las une, que por cierto están en muy buenas condiciones, para disgusto de los hidalguenses.

Todo ello me causó enviada de la sana. Ojalá los pudiéramos imitar y no esperar a ir a Estados Unidos o a otro país de primer mundo  para ver lo que ya existe en Baja, aquí en México.

Que sea voluntario

 Sin duda el tema de bajar los salarios entre los servidores públicos en México ha despertado un sin número de comentarios a favor y en contra. Por supuesto que la clase premier –léase ministros y senadores, entre otros-    que resultaría afectada con esta disposición del presidente López Obrador ya pusieron el grito en el cielo.

Si fuera nuestro caso tal vez estaríamos defendiendo la misma causa, ello  nos parece de lo más natural del mundo. A nadie le gusta que de pronto te digan que en lugar de ganar 200 mil pesos, ganaras 100 o no más de 108 mil pesos para no exceder lo que estará ya ganando AMLO.

El asunto ya llegó a los tribunales, en el máximo o sea en la Suprema Corte de Justicia ya se ordenó la suspensión de la Ley de Remuneraciones. Es ya una lucha entre los tres poderes: el ejecutivo aliado con sus mayorías  en ambas cámaras   del poder legislativo contra el poder  judicial.

Cuando fui parte de la LIX Legislatura del Congreso local, se manejó un asunto parecido, no con los jueces o magistrados a nivel Hidalgo, sino con los alcaldes por cuanto al monto de sus percepciones, toda vez que algunos de ellos abusando del cargo se despachaban con la cuchara grande a la hora de fijarse sus percepciones.

El tema recuerdo haberlo platicado  ampliamente con el entonces coordinador de la Legislatura. ¿Qué hacer? Entre la gente  había (hay) molestia por los altos salarios de los presidentes municipales, pero debíamos ser muy cuidadosos y no violentar la autonomía municipal, ordenada a nivel constitucional  en el 115, al igual que en la del estado de Hidalgo.

A final de cuentas con el visto bueno de José Antonio Rojo, el coordinador,  se hizo una especie de tabulador en razón de varios factores como la importancia del municipio, su población, sus ingresos, etc. Y se dio a  conocer en la tribuna más alta  de Hidalgo, con una observación fundamental: los montos no eran ley, se trataba de una  propuesta, pues –insisto- se trataba de no tocar la autonomía municipal, pues ello nos llevaría a juicios largos y tortuosos.

Los  montos para cada alcalde de los 84 municipios fueron dados a conocer por todos los medios posibles y me parece que la respuesta fue aceptable, pues hasta antes de entonces no se contaba con un parámetro para fijar sus salarios.

El asunto toma actualidad con la propuesta del presidente López Obrador de bajar los sueldos de los altos funcionarios.

Si la ley ya fue impugnada y el tema va para largo, la propuesta es  que el legislativo federal establezca por mientras un tabulador para fijar los sueldos de todos los altos funcionarios en razón de la importancia de sus cargos y que éstos lo acaten de manera voluntaria, sin perjuicio de dar a conocer los que sí lo cumplen y los que no.  Con todo y que habrá a quienes les importe muy poco lo que diga la gente, creemos que  la mayoría si no fuera por convencimiento propio, sí se sentirá obligada a respetar la línea que ya trazó el presidente de México.

Así pues que mientras el tema se hace obligatorio, y sin olvidar el precepto  (art. 94 Const.) que ordena que la remuneración que perciban los ministros, los magistrados, los jueces y los consejeros, no podrá ser disminuida durante su encargo, que  se establezcan los montos a ganar y éstos se cumplan de manera voluntaria. Parece un buen  comienzo.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… En Confianza.   *NI*  

 

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