18 de jul de 2018

*Aparte de la corrupción.

En más de una ocasión hemos insistido en este mismo espacio  que el más grave problema que enfrenta nuestro país es e


Por OFICINA | martes 12 de diciembre del 2017 , 06:21 p.m.

En más de una ocasión hemos insistido en este mismo espacio  que el más grave problema que enfrenta nuestro país es el  de la corrupción, sin embargo hay otro de naturaleza diferente pero que es igual de grave y que como el otro, día a día crece a pesar de las políticas gubernamentales que  sabemos han hecho varias esfuerzos por disminuirla.

Nos referimos al sobrepeso y a la obesidad que según estudios de la Organización para la Cooperación  y el Desarrollo Económico en su informe Panorama de Salud 2017, nos entera que en México el 33 de la población sufre de estos problemas, muy arriba del 19 por ciento que es el promedio a nivel mundial. Según la OCDE somos el país dentro de esta organización con la mayor tasa de sobrepeso y obesidad en el mundo, ni más ni menos.

Vistos estos males por cada lado, la obesidad la padece el 19.4 por ciento y el sobrepesos el 34.5 por ciento de la población en México, razones que han hecho reducir drásticamente la calidad  y esperanza de vida en México al constituir un factor de riesgo para muchas enfermedades crónicas.

Como consecuencia del incremento de estos males y tal  como lo establece la propia organización mundial, hoy nuestro país tiene la prevalencia más alta  de diabetes entre las naciones que son parte de la OCDE. La padece el 16 por ciento de los adultos , cifra que es más del doble del promedio de la organización  que anda por  el 7 por ciento.

El incremento de los casos de obesidad es bastante significativo, pues de ser una cuestión que aquejaba a unos cuantos niños hace cuatro décadas, hoy  se ha convertido en un serio problema de salud pública. Por ejemplo en 1975 la prevalencia del padecimiento en niños era de 1.9 por ciento que nos ponía en el lugar 41 en el mundo; mientras que el año pasado ya estábamos   en el lugar 28  con un crecimiento del casi 13 por ciento.

Según estudios el 73 por ciento del incremento de estos males tiene que ver  de manera directa con la ingesta de alimentos ricos en grasa y en  la disminución de la actividad física, lo que refleja de manera automática el fracaso de las políticas gubernamentales en la mayor carga impositiva a las bebidas azucaradas  y en  promover la práctica del deporte.

Si nos pudiera servir de consuelo, hay que reconocer que los problemas de sobrepeso y obesidad se padecen a nivel mundial, pues de cien millones de personas que antes había, hoy se  calcula en 671 millones  de seres enfermos con estos males.

Los altos índices  de obesidad junto con otros factores, por ejemplo, el poco avance en la reducción de mortalidad  por padecimientos circulatorios , las altas tasas de muertes por accidentes  de tránsito y homicidios, así como las persistentes barreras  de acceso a la atención de  calidad explican las razones por las que las ganancias en esperanza de vida en México se han desacelerado en años recientes.

No perder de vista que el año pasado las autoridades de salud emitieron  una declaratoria de emergencia epidemiológica por diabetes, sobrepeso y obesidad.

Ahora lo interesante es saber qué hacer. Se recomienda combinar los esfuerzos de prevención, con políticas que faciliten el control médico del peso y reduzcan los efectos asociados como la hipertensión y también las enfermedades cardiovasculares.

   Decíamos del fracaso en las políticas implementadas para mejorar. El pago de impuestos extras a la  llamada comida chatarra, la colocación de etiquetas con información nutricional en los productos alimenticios, nos habla de algunos esfuerzos del gobierno que –insistimos- no se han traducido en beneficio algunos  en los temas que hoy referimos.

Se sabe que desde la aplicación del impuesto a las bebidas azucaradas en el 2014, la compra de refresco bajó, en el primer año se observó una reducción del 5.5 por ciento, seguido de una baja del 9.7 por ciento en el año siguiente; quienes más redujeron su consumo fueron las familias más pobres por razones más que obvias.

Se ha dicho que combatir la obesidad requiere más que una sola medida preventivas, puesto que únicamente se conseguirá un cambio fundamental implementando estrategias de amplio alcance que aborden múltiples factores determinantes de salud. Hoy la esperanza de vida en México es una de las más bajas de la OCDE, debido a los limitados recursos disponibles de salud para la salud, lo que deriva en el acceso y la calidad de la atención.

A este respecto en el 2015 la esperanza de vida al nacer era de 75 años, el promedio en los países miembros de la organización es de 80. Si bien la esperanza de vida ha aumentado considerablemente desde 1970, el avance se ha desacelerado desde principio de la década, según  se nos demuestra en las estadísticas.

No todo es malo en materia de salud, al seguir conociendo la cifras de la OCDE, aunque México tiene la proporción más alta de población con sobrepeso y obesidad, ha reducido otros factores  de riesgo para la esperanza de vida como son la tasa de consumo diario de tabaco, que es una de las más bajas de los países miembros, al situarse con 7.6 por ciento mientras que el promedio de la organización es de 18.4 por ciento.

El consumo del alcohol también es poco, de 5.2 litros anuales por persona, contra 9 litros que es la media  de los países del órgano. Sobre el gasto de salud indica que el de nuestro país es cuatro veces menor que el promedio del resto de miembros del organismo con mil 80 pesos por persona mientras que el de la organización es de 4 mil pesos; el organismo advierte que no basta con asignar más recursos, sino que es necesario gastarlos con inteligencia y  sobre todo con transparencia.

Así las cosas en materia de salud en México y particularmente en lo que corresponde a la obesidad y al sobrepeso con una de su inmediatas y mortal consecuencias, la diabetes. De cara a un nuevo gobierno  federal en el 2018, ojalá que los responsables de estos temas sean gente con conocimientos, capacidad, voluntad y recursos necesarios para atender el problema que como lo decíamos al principio es de primer orden, tan importante como el de la corrupción.

 Por hoy es todo, nos leemos el próximo miércoles, pero… En Confianza. *NI*

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