21 de jun de 2018

*Antes del mundial de futbol. Primera parte

1ª parte Por JOSÉ GUADALUPE RODRÍGUEZ CRUZ   Al saber que en junio del 2018 se llevaría a cabo el mundial de futbol


Por OFICINA | viernes 18 de mayo del 2018 , 06:49 p.m.

1ª parte

Por JOSÉ GUADALUPE RODRÍGUEZ CRUZ

 

Al saber que en junio del 2018 se llevaría a cabo el mundial de futbol en Rusia y con la calificación de México en la bolsa, con la familia comenzamos a platicar la posibilidad de ir; sin embargo al saber los altos costos nos quitaron las ganas de ver el fut pero no de visitar este país, de manera tal que de acuerdo a los compromisos de trabajo de cada quien y a las posibilidades económicas de todos, nos organizamos para hacer el viaje y conocer ese lugar e ir nuevamente a otro como Londres y París, todo semanas antes de la justa deportiva.

Domingo 6 de mayo.- Como cada semana nos fuimos a la misa de 10 am en La Malinche, después a afinar detalles para estos casos y a las 4:30 Gris, Pepe y yo abordamos en Tula el bus para la CDMX. Hora y media después llegamos a la Central del Norte, en el metro en menos de una hora ya estamos en el aeropuerto, cambiamos a dólares y en el trenecito nos vamos a la terminal dos para encontrarnos con Laura y Claudia ya en el mostrador de Aeroméxico para los cincos documentar nuestra salida a Londres.

Hay tiempo para comer- cenar, lo hacemos en un Toks y de paso vemos en la tele el final del dos a cero que el Santos le mete a Tigres en la liguilla del futbol. A pasar Migración y muy puntuales a las once de la noche un enorme avión con tal vez 300 pasajeros a bordo levanta el vuelo y vemos rápidamente alejarse las luces del inmenso Valle de México.

Asientos cómodos, el piloto nos dice que la nave es de las más nuevas y seguras que ha adquirido la empresa. La cena la ofrece después de una hora de vuelo, los cinco preferimos dormir y después de poco más de nueve horas de vuelo, aterrizamos en el aeropuerto de Heathrow de London, 2:30 pm hora local del lunes 7 de mayo, es decir seis horas más que en México, pues allá son apenas las 8:30 am.

Varios minutos más de lo normal la salida de la nave, nos avisan que por problemas con la escalera o gusano que conectarían al avión y a final de cuentas bajamos por la escalera tradicional. El tema de Migración también con cierta lentitud, pero ya estamos listos para abordar un Uber; sin embargo, antes a convertir los dólares a libras; a 1.6 la transacción, más 3 libras de comisión y 4 de impuestos.

Después de una hora de viaje, llegamos a Spring Garden Court 79, muy tranquila, prácticamente sin paso de vehículos. Nos instalamos en el tercer piso en el departamento 13 con el sistema Airbnb. Todavía con ánimo para salir a caminar, estamos a diez minutos caminando del Big Ben, del parlamento y de la Abadía de Westminster, entre otros puntos de primer interés en esta gran ciudad, cuyas calles se aprecian con basura, no todas pero sí muchas. Es hora de dormir porque el cambio de horario sí pesa.

Martes 8.- Son las seis y media, y desde hace media hora ya hay luz del día. A trotar por los alrededores del departamento y en una hora ya de regreso para que después de un rico baño, a desayunar algo ligero y los cinco nos vamos a descubrir Londres.

Procuramos no olvidar la máxima: comer y dormir poco, pero caminar y preguntar mucho.

Después de media hora llegamos al Palacio de Buckingham, la residencia oficial de la reina Isabel para presenciar a la 11:30 el cambio de guardia que nunca ocurre por razones que hoy desconocemos. Todavía mañana podríamos tener la oportunidad.

A cambio de 37 libras, compramos un ticket por 48 horas para subir y bajar las veces que queramos a un bus turístico, que con audio en español nos platica – la voz de una dama- los lugares que vamos pasando.

Primero nos bajamos para visitar el enorme National Gallery, más de dos mil cuadros de los más renombrados artistas, incluso de Leonardo Da Vinci. Conocimos la Catedral de ST. Paul y la Torre de Londres. Nos metimos a comer algo ligero a los muy conocidos Pret Manger, comida naturista, sabrosa y no muy cara, regresamos para abordar el bus que nos lleva a la Torre de Londres y la Tower Bridge sobre el río Támesis. En el embarcadero de Santa Catareni´s abordamos un yate turístico que sobre las tranquilas aguas del mismo río regresamos a la zona de Westminster, viendo a nuestro paso lo que en México le llamaríamos una enorme rueda de la fortuna y que aquí se conoce como London Eye.

Para comer-cenar encontramos el bar -restaurante que es un homenaje al detective Sherlock Holmes, una pasta, un pescado o una hamburguesa acompañada de un enorme vaso de cerveza ligerita, mucho más que la de nuestro país. Nos sabe a gloria porque ya hacía hambre desde hace buen rato.

Es hora de regresar a descansar a nuestro apartamento, pedimos una Uber y en menos de 10 minutos ya estamos dispuestos a descansar, son apenas las 10 de la noche pero la jornada fue intensa.

Miércoles 9.- Apenas después de las ocho de la mañana estamos desayunando en un restaurancito muy cerca del apartamento para después ir caminando a hacer fila y poder entrar para recorrer y conocer la Abadía de Westminster. Tal vez pocos lugares tan hermosos y bien conservados como aquí en donde se coronaron a los monarcas británicos. La capilla de Enrique VII, el trono de coronación, la puerta más antigua del Reino Unido, las tumbas de famosos como Newton y más que admirar en este lugar.

Al salir vamos con el plan de abordar el bus- turístico que desde ayer lo contratamos por 48 horas. Algunos problemas de tráfico como en casi todas urbes, pero finalmente nos subimos al de la ruta naranja para llegar cerca de las 4 de la tarde a un importante inmueble, donde conoceremos el inmenso British Museum. La entrada es gratuita advierte que para recorrerlo completo debemos disponer de seis horas, sin embargo nosotros apenas tenemos hora y media, porque el lugar que alberga la historia de prácticamente todas las culturas del mundo se cierra 5:30. Por cierto, de México muy poco, apenas algo de los huicholes nayaritas.

Salimos del muso y a caminar otro rato hasta llegar al Piccadilly Cyrcus, amplia zona de lo que viene siendo el centro de Londres para comer y comprar para todos los bolsillos. Es muy amplia y larga avenida en donde encuentras de todo y la mejor muestra de ello es que mientras esperábamos a los hijos que fueron a comprar algo, nos entretenemos con un músico que toca la guitarra, con el pie izquierdo el pandero, con el derecho golpea con maza su veliz convertido en tambor y cuando nos canta, una especie de flauta corta. ¡Cuatro sonidos al mismo tiempo!

¡Ah! y aquí encontramos un aficionado al Cruz Azul luciendo orgulloso su playera. Es hora de descansar, pero irse a pie es demasiado, llagamos al apartamento en Uber y a dormir, porque mañana DM nos vamos a Rusia.

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