21 de jun de 2018

*Antes del mundial de futbol. (3ª parte)

Domingo 13.- Después de la tradicional trotada, a desayunar y en punto de las 8.45 de la mañana los cinco estamos listos para viajar con


Por OFICINA | martes 5 de junio del 2018 , 06:04 p.m.

Domingo 13.- Después de la tradicional trotada, a desayunar y en punto de las 8.45 de la mañana los cinco estamos listos para viajar con Gala al monasterio de San Sergio. Vamos por autopista de cuatro  carriles, en ningún momento vemos casetas de peaje aunque la guía nos indica que sí las hay sobre toda en vialidades de reciente construcción.

Llegamos a nuestro destino del día de hoy, aquí es el Vaticano de los rusos, nos precisa la guía. Ya son decenas de autobuses y autos los que se ven en amplios estacionamientos, hay varios edificios, iglesias o catedrales como aquí le llaman, aunque nos aclaran que esta denominación no tiene el mismo significado que en la religión católica, aunque sí se refiere a iglesias más grandes e importantes que  otras de menores dimensiones.

Su denominación del lugar es El Monasterio de la Trinidad de San Sergio, el acceso por el portal principal, recorrer la plaza de las catedrales. Aquí viven 300 monjes que entre sus tareas vemos que hacen las veces de guías para los visitantes. Antes de salir, por fuera apreciamos el seminario eclesiástico.

Ya en los  patios de estacionamiento nos tomamos  por 15 rublos un agua de centeno, muy fresquecita  y con una vendedora mal encarada con pocas ganas de soportar o explicar al que no entienda el ruso.  A un lado una pequeña plaza  comercial en donde encontramos todo tipo de artículos entre ellas las tradicionales matrushcas, se vale repelar, claro la mayor dificultad es el lenguaje, pero nada imposible cuando unos quieren vender y otros queremos comprar.

El regreso a Moscú es más complicado que la salida, el tráfico lento muy lento. Un “atasco” terrible, lo define Gala al tiempo que lo justifica que tal vez hubo un accidente o es que ya es hora del regreso de quienes en domingo por ser día de  descanso salieron de la capital. Pero después de más de dos horas ya estamos en Moscú y le pedimos nos deje en el centro para caminar y chacharear, ya la Plaza Roja y sus alrededores son puntos bien conocidos, mucha gente que va y viene. 

Primero comer algo y no sin algunas dificultades y en un principio con el apoyo de Gala, sabemos que la comida tradicional es amplia, pero  de lo más común las patatas en sus muy diversas preparaciones,  el pescado, sopas frías como las borsch, ah! sí se come aquí la ensalada rusa como la conocemos en México más   algunos otros ingredientes y no hay que dejar de tomar el tradicional vodka o la cerveza, más ligera –por cierto- que la nuestra.

Después nos fuimos a  conocer  -más que a  comprar- tiendas aquí y  allá para al final subir al metro y en tres estaciones llegamos a la estación del metro para en cinco minutos llegar al hotel, pero antes un pequeño incidente en donde dos sujetos en aparente estado de ebriedad, se nos van encima con intenciones que nunca  quedaron claras, pero para qué investigar, nada ocurrió por suerte. A dormir son las 10 de la noche.

Lunes 14.-Es el día de nuestro traslado en tren a San Petersburgo, pero la salida es hasta las tres de la tarde, mientras a desayunar cerca de las 10 de la mañana; después   a caminar por la orilla del rio  Moscova  y conocer los alrededores del hotel. A las 1.45 nos recogen a las puertas del hotel para  llevarnos a una de las cuatro estaciones  ferroviarias  que hay en la ciudad, y  en media hora estar formados para  abordar el tren rápido que muy puntual sale a las tres con un minuto.

Son  casi las siete de la tarde y estamos llegando a la segunda ciudad en importancia de Rusia. Una estación enorme y mucha gente que no te permite avanzar, pero ya estamos en un bus con tal vez 20 personas más. El guía es un  hombre joven de no muchas palabras; primera parada en un hotel que no será el nuestro  y aquí  bajan todos nuestros compañeros; sólo nosotros cinco vamos hasta el Parklane,  que está en una zona con muy amplias áreas verdes, muy cerca del estadio mundialista que verá jugar a Brasil, Costa Rica, Suiza y Serbia. Ya no hay tiempo  ni energía para más  y nos vamos a dormir. 

Martes  15.- La salida está programada a las nueve de la mañana y muy puntuales estamos listos. Con algunos contratiempos por el retraso de un matrimonio que por su acento nos parece que son paisanos, pero ya salimos en un bus blanco con tal vez 20 compañeros al filo de las 9.30 y llegar en media hora al enorme Hermitage Museum.

Ya sabíamos que es uno de los más grandes del mundo. Apenas atrás del británico en Inglaterra, que visitamos en este mismo viajes  y del Louvre en París en el que planeamos estar  dentro de cuatro días. La cantidad de gente que nos aprestamos a entrar es de verdad increíble, pero con el apoyo de Irina, la guía, en unos minutos ya estamos recorriendo enormes salas con los más variados trabajos de artistas como el propio Miguel Ángel.

Accedemos por la llamada escalera de gala, son escalones bajitos de  un bello mármol blanco por la que llegamos al lugar conocido como la  Ruta de los Embajadores. Nos platica  -al tiempo de seguir viendo más pinturas de artistas sobre todo europeos- la historia de la creadora del museo Catalina II, de su esposo Pedro I y del ambiente que reinaba por aquellos años del siglo XVIII. Un lugar lleno de historia que según los cálculos de la guía,  para recorrerlo todo se requiere caminar algo así como 23 kilómetros. Nosotros apenas les dedicamos tres horas y sin duda salimos impresionados.

 A todo el grupo nos llevan a comer a un bello restaurante a un lado de la enorme iglesia  del siglo XIX  en honor de San Salvador “De la Sangre Derramada”, esperamos conocerla antes de irnos. Somos compañeros de mesa  de un grupo de españoles que elocuentes defienden su postura sobre la separación de Cataluña de la España con Madrid su capital. Nos despedimos de ellos porque  según el programa de viaje nosotros  cambiamos de agencia.

Ya nos espera  María, una rusa menudita  de fácil español que nos sube a una camioneta gris de modelo atrasado para irnos los siete  con Alexander su chofer. Es casi una hora de viaje al tiempo que la dama nos va platicando  detalles interesantes del desaparecida URSS en materia sobre todo de vivienda. Cómo vivían y cómo han cambiado las cosas con la Rusia de hoy.

Llegamos a nuestro destino el Palacio de Peterhof,  localizado a las orillas del golfo de  Finlandia, que nos lleva al mar báltico. Es un enorme complejo de cien hectáreas con  un número increíble de fuentes y cascadas bellísimas,   parques y palacios enormes e impresionantes. Caminamos más de  una hora escuchando la historia que le originó.  En punto de las seis de la tarde se escuchó  en el sonido local el himno del lugar al tiempo que las fuentes dejan de funcionar y aquí termina nuestra visita y vamos de regreso a San Petersburgo. Continuará…

En Corto… Tal vez la diferencia  en las encuestas para la elección presidencial es que mientras uno sigue con su campaña de pueblo en pueblo, otro apenas y visita la capital del estado. Como nos decía un entrenador en  nuestros años mozos en el  futbol llanero cuando no le echábamos ganas: “Y así quieren ganar huevones”. ¡Ah pero eso sí cuatro eventos en Pachuca, aunque tal vez el candidato nunca supo que no en pocos casos eran los mismos rostros! Todo esto mientras que al día siguiente  ya saben quién visitó  Ixmiquilpan a las 11, Actopan a la una, Tepeapulco a las 4  y Tulancingo 6.30, por carretera y sin  el riesgo de saludar a los mismos  ni llevarlos a la de a fuerza.

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