17 de nov de 2018

*LAS NIÑAS Y NIÑOS NO REPRESENTAN EL FUTURO, SON NUESTRO PRESENTE.

Por: María Camila Tabares Marín   La deserción escolar en México, así como muchas de las muertes de ni&ntild


Por OFICINA | viernes 12 de octubre del 2018 , 07:14 p.m.

Por: María Camila Tabares Marín

 

La deserción escolar en México, así como muchas de las muertes de niñas, están relacionadas con la violencia infantil. “Ninguna violencia contra los niños está justificada y toda violencia puede ser prevenida. Todos los países pueden y deben poner fin a la violencia contra los niños. Eso no significa limitarse a castigar a los agresores, sino que es necesario transformar la mentalidad de la sociedad y las condiciones económicas y sociales subyacentes ligadas a la violencia”, asegura Paulo Sérgio Pinheiro, Experto Independiente que lideró el Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños.

Las cifras son muy preocupantes en el país. El 32% de los niños y niñas en México sufren maltrato físico, el 23% son abandonados y el 13% son víctimas de abuso sexual; siendo la madre y el padre, quienes encabezan la lista de responsables de la violencia ejercida.

El 11 de octubre de cada año, se celebra el Día Internacional de la niña con el objetivo de resaltar la importancia de preparar a todas las niñas del mundo para que sean mujeres empoderadas y preparadas para enfrentarse a las diferentes dinámicas sociales que dificultan su desempeño en la sociedad actual.

“En todo el mundo, las niñas enfrentan dificultades que obstaculizan su educación, formación e ingreso en el mercado laboral. Tienen menos acceso a la tecnología de la información y las comunicaciones y los recursos, como Internet, donde la disparidad mundial entre los géneros está creciendo”, señala ONU Mujeres.

En los últimos 20 años, según UNICEF, han sido asesinadas casi 5 mil niñas entre los cero y los 14 años de edad en el país; siendo el estado de México y la Ciudad de México, los lugares que presentan el mayor número de estos casos.

En este sentido, invertir en la educación de las niñas, no es sólo importante, sino que constituye una necesidad a nivel mundial. Sólo a través de la educación, las niñas pueden conocer y explotar todo su potencial, de manera que sigan siendo protagonistas en los grandes aportes de todos los ámbitos.

Según el INEGI, el porcentaje de niñas que sufren lesiones después de los 10 años es mayor al de los niños. Y aunque es de reconocer el esfuerzo y las iniciativas legislativas y de política pública que se han materializado en el Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia (PRONAPRED), así como en el Sistema Nacional para la Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes; es necesario redoblar esfuerzos para prevenir la violencia en edades tempranas.

Aproximadamente 60 niñas entre los 10 y los 14 años se suicidan cada año en México, de acuerdo con UNICEF, y 360 en este mismo rango de edad se atienden por lesiones a consecuencia de violencia familiar.

La violencia en la infancia crea secuelas profundas, que las niñas reproducen y mantienen en su mayoría cuando se hacen mujeres. Y quienes son privadas de su derecho básico a la educación, tienen menos probabilidades de poder superarse, empoderarse e independizarse.

Sólo el 83% de las mujeres que terminan la primaria, logran ingresar a la secundaria. El 32% entre 6 y 9 años de edad son tratadas con violencia en el ámbito de la escuela y el 28% en este mismo rango, son violentadas dentro de la familia.

Es por eso que los primeros años de vida son determinantes en el carácter de las niñas, así como en la adquisición de dos de las tres autonomías básicas para desarrollar libremente su personalidad y defender su dignidad: autonomía física y autonomía de toma de decisiones.

Un aspecto que vale la pena evaluar en este sentido de la toma de decisiones, es que sólo en 2018, 12 millones de niñas menores de 18 años contraerán matrimonio y 21 millones de niñas de entre 15 y 19 años quedarán embarazadas en las regiones en desarrollo, según las proyecciones de ONU Mujeres.

Ahora bien, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO), el 60% de los menores en México vive por debajo de la línea de pobreza, el 18% presenta retrasos en su crecimiento y 29 de cada mil, mueren antes de los cinco años de edad.

Estas cifras requieren de acciones afirmativas concretas para ser transformadas. Mucho más, sabiendo que según este mismo estudio, el 25% de los menores en México trabaja; lo que representa un estancamiento en sus condiciones de vida y una vulneración a su derecho de vivir una infancia libre.

ONU Mujeres asegura que una cuarta parte de los adolescentes, en su mayoría mujeres, no tienen empleo y tampoco reciben ningún tipo de educación ni formación. Esto porque las mujeres jóvenes son más propensas a estar en desempleo que los hombres en este mismo rango de edad.

De ahí se hace indispensable promover políticas y medidas de protección para los derechos de las niñas, que formen generaciones autosuficientes y empoderadas. Además, garantizar un sistema de justicia efectivo que prevenga y castigue la violencia infantil.

Con la misma importancia, se debe incentivar constantemente a niñas y niños para que culminen sus estudios, conozcan sus derechos y se capaciten. Hay que dejar de lado la frase popular que dice que las niñas y los niños representan el futuro. Porque ellas y ellos son el presente de México y del mundo. Por lo tanto, no hay que planear acciones para mañana, hay que actuar hoy. *NI*

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