18 de ago de 2018

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*Violencia contra la mujer: una problemática de salud pública.   Por María Camila Tabares Marín   Un gran n&


Por OFICINA | viernes 27 de julio del 2018 , 04:13 p.m.

*Violencia contra la mujer: una problemática de salud pública.

 

Por María Camila Tabares Marín

 

Un gran número de personas conserva la idea errada de que la violencia sólo se da cuando existen golpes o maltrato físico, pero deben saber que hay diferentes tipos de violencia manifestados en la cotidianidad, que se han naturalizado y se vuelven imperceptibles. Preste mucha atención.

La Organización Mundial de la Salud define la violencia como “el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho, o como amenaza, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”.

Según ONU Mujeres, una de cada tres mujeres sufre de violencia en el mundo. En México, el 47% de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia, de acuerdo con la ENDIREH (Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en el Hogar). Y el 44% de ese total, tienen como agresor a su pareja, de acuerdo con el Sistema Integrado de Estadísticas sobre Violencia contra las Mujeres del INEGI.

Entre los tipos de violencia más comunes se encuentra la violencia física, psicológica, económica, sexual y de abandono. Cada una de ellas evidenciada en diferentes expresiones como golpes, patadas, amenazas, insultos, manipulación, humillación, manoseos o desamparo.

El INEGI además, arroja que 45 de cada 100 mujeres en México sufren violencia en sus trabajos y una de cada 10 muertes es por causas violentas o accidentales. Además, el 66% de mujeres mayores de 15 años enfrenta algún tipo de violencia en el país.

La Instancia Municipal de la Mujer de Tula de Allende, institución encargada de defender los Derechos Humanos de las mujeres e impulsar una cultura de igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos, utiliza una herramienta de medición llamada Violentómetro. Así, las mujeres identifican de acuerdo a las situaciones que han vivido, si se encuentran en un grado de Cuidado (presenta síntomas que pueden aumentar), Alerta (vive con violencia y debe reaccionar), o Urgencia (necesita ayuda de inmediato, su vida está en riesgo).

En el caso específico de Tula, las mujeres representan más del 50% de la población total, pero las cifras siguen siendo alarmantes. En mayo de este año se atendieron jurídicamente 157 casos y 35 en psicología. Para junio, fueron atendidas 111 mujeres en psicología y 24 en jurídica. Los casos han disminuido con respecto al año pasado, en el que se atendieron para el mes de junio 117 casos en psicología y 208 en el área jurídica.

La violencia tiene rostro

Lupita tiene 36 años de vida, de los cuales estuvo dos décadas sometida a un ciclo de violencia extrema  por parte de su pareja y padre de sus 4 hijos. “Me vi en las condiciones más vulnerables a las que pueda llegar una mujer. Sufrí violencia al grado de tener un machete en el cuello, de que me arrancara la ropa, de que me exhibiera desnuda en la calle y me golpeara la cabeza con una aspiradora”.

Ella conoció la Instancia de la Mujer gracias a una charla preventiva que se ofreció a un grupo de mujeres dedicadas al comercio en un bazar de la clínica San José. En ese momento tenía mucho miedo y no contaba con el apoyo de ningún familiar. “Mi mamá me decía que esa era mi cruz y que me tenía que aguantar porque ese era el marido que yo me había buscado”.

Por casos como este, Jimena Hernández, psicóloga de la Instancia de la Mujer, insiste en que se debe reforzar la cultura de la denuncia. “Este es un proceso en el que ellas se tienen que desarmar y conocerse a ellas mismas. Si una mujer no sufre de violencia, al menos conoce a otra que lo está viviendo, y no pueden quedarse calladas”.

Lupita es el rostro no de una, sino de muchas mujeres que viven sometidas, sin ninguna autonomía de toma de decisiones, incluso privadas de su libertad; que no se atreven a denunciar por temor a lo que pueda suceder con sus hijos, o porque han aumentado tanto su nivel de tolerancia con el agresor que terminan naturalizando su situación de violencia.

“Minutos antes de llegar a la Instancia pensé en quitarme la vida. Estaba derrotada. Pero luego allá me dijeron que no estaba sola y se hicieron cargo de mí. Todo el tiempo me hicieron acompañamiento, pude recuperar a mis hijos y me llevaron al refugio administrado por la UEPAS (Unidad Especializada de Prevención y Atención a la Violencia Familiar y Sexual). Recibí atención médica, psicológica y jurídica. Me capacité, asistí a terapia y reconocí el error en el que estaba”.

La Directora de la Instancia, Alma Irays Ramírez Vega, asegura que “muchas mujeres buscan apoyo una sola vez, y si no dan con la persona adecuada, no la vuelven a buscar. Esta es una cuestión de salud pública, no es de unas cuantas mujeres. Se tiene que manejar con ese sentido ético y con conocimiento de la problemática. Si eres servidora o servidor público, tienes que convertirte en garante de Derechos Humanos”.

Con su testimonio, Lupita quiere no sólo agradecer a quienes la ayudaron en su proceso, sino mostrarles a otras mujeres que sí es posible salir de su ciclo de violencia. “Tú como mujer tienes que entender lo que vales, conocer tus derechos, creer en ti, crear cosas diferentes para tu vida. Por eso me uno a la lucha en contra de la violencia y te invito a buscar ayuda. No estás sola mujer, ármate de valor”. Actualmente, Lupita trabaja en el ICATI (Instituto de Capacitación y Adiestramiento para el Trabajo Industrial) y adelanta sus estudios de psicología en la universidad.

Yo no digo, yo no hago

Esta es una campaña del Gobierno Municipal de Tula de Allende, dirigida por la Instancia Municipal de la Mujer, que busca erradicar todas esas manifestaciones arraigadas tradicionalmente en la cultura mexicana, y que atentan contra la dignidad de mujeres y niñas, perpetuando conductas machistas.

“Vieja el último”, “no seas nena”, “la que no enseña, no vende”, entre muchas otras, son formas de violencia que sin darnos cuenta minimizan a las mujeres y deben desinstalarse del sistema social para garantizar la igualdad de género.

Usted también puede participar activamente de la campaña, poniendo este marco en la foto de perfil de su Facebook y compartiendo su compromiso por la cultura de la No Violencia con los hashtags #YoNoDigo #YoNoHago. ¿Cuál es esa frase o comportamiento que debe eliminar de su vida cotidiana? El cambio comienza por usted. *NI*

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